Tokio, Japón, 22 de julio de 2026.- La decisión del Gobierno Metropolitano de Tokio de permitir que los hombres acudan a sus centros de trabajo con pantalones cortos como parte de una estrategia para enfrentar las altas temperaturas ha provocado un inesperado debate sobre los estándares de apariencia y la equidad de género en las oficinas japonesas.
La medida forma parte de la campaña “Tokyo Cool Biz”, una ampliación del programa Cool Biz, impulsado desde 2005 para reducir el uso del aire acondicionado mediante la flexibilización del código de vestimenta durante el verano. Ante temperaturas que han superado los 40 grados Celsius en diversas regiones de Japón, las autoridades buscan que los trabajadores puedan vestir prendas más ligeras, como camisetas, tenis y shorts, sin afectar la productividad.
Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas de algunas trabajadoras, quienes consideran que persiste un doble estándar en las normas de imagen. Mientras los hombres pueden mostrar las piernas con pantalones cortos, muchas mujeres afirman que en el ambiente laboral aún existe una fuerte presión para usar medias o mantener las piernas depiladas cuando visten faldas.
En redes sociales surgió el término “sunehara”, traducido informalmente como “acoso por vello en las piernas”, para describir la incomodidad que algunas mujeres dicen sentir al ver las piernas con vello de sus compañeros de trabajo. Aunque el concepto ha despertado controversia, también ha abierto una discusión sobre las expectativas estéticas impuestas tanto a hombres como a mujeres en los espacios laborales.
Una encuesta realizada por la clínica japonesa Gorilla Clinic mostró que 53.5% de los participantes se opone al uso de shorts en oficinas durante el verano, mientras que el 46.5% lo respalda. Entre quienes rechazaron la medida, las principales razones fueron la percepción de falta de formalidad y la apariencia del vello corporal. El estudio también encontró que las mujeres manifestaron una mayor resistencia que los hombres a esta modalidad de vestimenta.
El funcionario ambiental del Gobierno Metropolitano de Tokio, Noboru Watanabe, aclaró que la campaña no pretende imponer una nueva forma de vestir, sino ofrecer alternativas frente al calor extremo.
“Queremos dar más opciones a las personas durante el intenso calor, no decirles qué deben usar. No debería haber problema mientras la ropa no resulte ofensiva para los demás”, declaró a la BBC.
El debate ocurre mientras Japón enfrenta uno de los veranos más calurosos de su historia reciente. Tan solo en Tokio, cientos de personas han requerido atención médica por golpes de calor en los últimos días, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar las recomendaciones para prevenir riesgos asociados a las temperaturas extremas.
Más allá del código de vestimenta, la controversia ha puesto sobre la mesa una discusión más amplia sobre los cambios culturales en los lugares de trabajo japoneses, donde persisten normas sociales muy estrictas respecto a la imagen profesional, la igualdad de género y las expectativas sobre la apariencia física. Mientras algunos consideran que el uso de shorts representa una adaptación lógica al cambio climático, otros sostienen que la flexibilización debe aplicarse de manera equitativa para hombres y mujeres.
