Fabrizio Lorusso desglosa los patrones estructurales de la desaparición en México

Durante el conversatorio “Los desaparecidos y la construcción de la Paz”, el Dr. Fabrizio Lorusso, académico, periodista e investigador de la Universidad Iberoamericana León, ofreció un diagnóstico exhaustivo sobre la crisis humanitaria que atraviesa México. En su exposición, Lorusso vinculó las cifras de rezago forense con el pulso diplomático ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la vulnerabilidad de las mujeres buscadoras y el contraste conceptual entre la pedagogía de la crueldad y la pedagogía del amor.
Cifras de la tragedia: 130 mil desaparecidos y 72 mil cuerpos sin identificar
Lorusso explicó que el país enfrenta una doble tensión cuantitativa que se ha mantenido constante a lo largo de los últimos 15 años. Por un lado, la cifra oficial supera las 130 mil personas desaparecidas y no localizadas. Por el otro, existe un rezago forense acumulado de 72 mil cuerpos o restos humanos sin identificar en morgues, fiscalías y panteones comunes.
El investigador destacó que frente a este escenario, las familias y colectivos han impulsado el hallazgo de más de 6 mil fosas clandestinas en el país. Como ejemplo del trabajo académico independiente, citó que el Centro de Datos de la Ibero León ha documentado 724 fosas clandestinas en Guanajuato durante los últimos 10 a 15 años. Entre ellas sobresale el caso de Salvatierra, donde se exhumaron 81 cuerpos en un mismo sitio tras operar durante tres años continuos bajo la omisión de las autoridades locales.
Activación inédita del Artículo 34 por el Comité de la ONU
Uno de los puntos centrales expuestos por el investigador fue el proceso mediante el cual el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU (CED, por sus siglas en inglés) activó por primera vez en la historia de la Convención Internacional el Artículo 34 para elevar el caso de México a la Asamblea General.
Lorusso detalló que el presidente del comité, Juan Pablo Albán, reitero la existencia de indicios fundados de que la desaparición forzada se practica en distintos territorios de México de manera sistemática y generalizada, pudiendo constituir crímenes de lesa humanidad.
“Este recurso es preventivo y se activa ante situaciones de extrema gravedad. Aunque el Comité carece de un mandato punitivo o de investigación judicial directa, sus señalamientos impactan de manera innegable en la política nacional y en la agenda diplomática internacional”.
Aquiescencia estatal y la falacia de las cifras oficiales
Respecto a la tipificación legal, Lorusso aclaró que la desaparición forzada en el derecho internacional no solo abarca la participación directa de agentes estatales, sino también la aquiescencia, tolerancia o colusión de las autoridades con grupos criminales.
Al analizar la narrativa gubernamental, cuestionó las declaraciones del subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina, quien destacó la localización de 16 mil personas en el último año. Lorusso argumentó que dicha cifra oculta que la tasa de localización histórica se mantiene estancada en un 66% promedio frente a los 24 mil a 25 mil reportes anuales de desaparición, además de que el registro oficial no especifica las circunstancias ni el estado en que fueron encontradas las personas.
Buscadoras bajo amenaza y el valor de los saberes comunitarios
En materia de derechos humanos, el académico alertó sobre el riesgo extremo que enfrentan las familias que buscan a sus seres queridos. En Guanajuato, estado donde acompaña a colectivos, 15 personas buscadoras han sido asesinadas o desaparecidas en menos de una década, mientras que a nivel nacional la cifra roza las 50 víctimas.
Lorusso criticó la pretensión estatal de querer “certificar” a las buscadoras o reducir su participación a mesas de trabajo informativas sin poder de decisión. En contraste, reivindicó la importancia de los “saberes forenses comunitarios”, construidos por las brigadas independientes cuya información y mapeos populares suelen ser omitidos por las bases de datos oficiales.
Pedagogía de la crueldad vs. Pedagogía del amor
Lorusso contrapuso dos visiones éticas y políticas frente a la violencia. Señaló que la violencia y el ocultamiento de cuerpos forman parte de una “pedagogía de la crueldad” diseñada para paralizar a la sociedad a través del miedo y promover el aislamiento individual.
En respuesta, enfatizó que la resistencia de los colectivos representa una “pedagogía del amor”, sintetizada en la premisa: “Les buscamos porque les amamos”. Citando el trabajo de la investigadora Aída Hernández, concluyó que las jornadas de búsqueda ciudadana no solo extraen restos del suelo, sino que “exhuman la esperanza, reconstituyen el tejido comunitario y restituyen simbólicamente a los desaparecidos a la comunidad de los vivos”.
