
Hubo un tiempo en que tener sed era tan sencillo como abrir una llave.
Los que crecimos jugando en la calle seguramente lo recordamos. Llegábamos corriendo, sudados, con las rodillas raspadas y la boca seca. Nos acercábamos a cualquier llave, juntábamos las manos y bebíamos agua.
Sin filtros. Sin garrafones. Sin preguntarnos de dónde venía.
Hoy hacemos algo muy distinto.
Compramos agua embotellada, instalamos purificadores, cargamos garrafones y, en muchos hogares, aunque tengamos agua en la llave, preferimos no beberla directamente.
¿En qué momento dejamos de confiar?
Y, sobre todo, ¿qué nos espera dentro de veinte o treinta años?
Porque mientras discutimos quién gobernará Aguascalientes en las próximas elecciones, existe una pregunta que debería preocuparnos mucho más:
¿Cuánta agua tendremos cuando nuestros hijos tengan nuestra edad?
La respuesta no es sencilla. Pero los números que ya conocemos deberían obligarnos a prestar atención.
Según información de la Comisión Nacional del Agua, el acuífero Valle de Aguascalientes presenta un déficit de disponibilidad de aproximadamente 95.8 millones de metros cúbicos anuales.
Para entenderlo, imaginemos una cuenta bancaria.
Tenemos ingresos, tenemos gastos y tenemos un patrimonio acumulado.
Si todos los años gastamos más de lo que ingresa, podemos seguir viviendo durante algún tiempo utilizando nuestros ahorros.
Pero tarde o temprano tendremos que cambiar nuestros hábitos.
Con el agua subterránea ocurre algo parecido, aunque su comportamiento es mucho más complejo.
No significa que dentro de diez, veinte o treinta años el agua desaparecerá repentinamente. Significa que estamos sometiendo a nuestros recursos hídricos a una presión que exige decisiones de largo plazo.
Y aquí aparece otro problema.
No solamente importa cuánta agua tenemos. Importa qué calidad tiene.
Una investigación científica publicada en 2025 sobre el acuífero Valle de Aguascalientes analizó información histórica relacionada con la presencia de fluoruro y arsénico.
Los resultados encontraron concentraciones promedio superiores a los límites de referencia para agua potable.
Esto no quiere decir que toda el agua que llega a nuestras casas sea peligrosa. La calidad depende del pozo, del tratamiento y del punto donde se mida.
Pero sí significa que debemos hacernos preguntas.
¿Con qué frecuencia se analizan nuestros pozos?
¿Los ciudadanos podemos consultar fácilmente los resultados?
¿Estamos invirtiendo lo suficiente en tratamiento, vigilancia y modernización?
Porque el agua puede verse perfectamente transparente y, aun así, contener sustancias que no podemos identificar a simple vista.
Y entonces el problema deja de ser exclusivamente hidráulico.
Se convierte en un asunto de salud pública.
Mientras tanto, Aguascalientes continúa creciendo.
Construimos fraccionamientos, desarrollamos parques industriales, atraemos inversiones y celebramos la llegada de nuevas empresas.
Y está bien.
Necesitamos empleos, inversión y desarrollo económico.
Pero cada nueva vivienda, cada fábrica y cada actividad productiva también representa necesidades de infraestructura y, en muchos casos, demanda adicional de agua.
Por eso hay una pregunta que deberíamos incorporar a cualquier proyecto de crecimiento:
¿De dónde saldrá el agua que necesitamos para sostenerlo?
No se trata de detener el desarrollo.
Se trata de comprender que el verdadero desarrollo no consiste solamente en construir más, sino en garantizar que aquello que construimos pueda sostenerse durante generaciones.
También sería injusto responsabilizar únicamente a la industria.
La agricultura, las ciudades, los servicios, las pérdidas en las redes y nuestros propios hábitos forman parte de un problema que requiere soluciones compartidas.
Pero las responsabilidades deben ser proporcionales.
Los ciudadanos podemos cerrar la llave mientras nos cepillamos los dientes, reparar fugas y consumir responsablemente.
Sin embargo, ninguna campaña doméstica sustituye la necesidad de modernizar redes, mejorar la eficiencia del riego, tratar aguas residuales, reutilizar el recurso y medir adecuadamente las extracciones.
Tampoco podemos resolver un problema de décadas con proyectos que solamente alcanzan para una administración.
En marzo de 2026 se presentó el Plan Aguascalientes 2050, que contempla el agua entre sus doce programas de largo plazo.
La existencia de una planeación es importante.
Pero el verdadero desafío será convertir sus objetivos en inversiones, resultados medibles y compromisos que sobrevivan a los cambios de gobierno.
Porque el agua no entiende de partidos políticos.
No distingue entre municipios, colores, administraciones o ideologías.
Y tampoco espera a que termine un periodo electoral.
A veces me pregunto qué pensarán nuestros nietos cuando observen las decisiones que estamos tomando hoy.
Tal vez se sorprendan de que hayamos dedicado tanto tiempo a discutir el futuro político de nuestro estado y no el futuro del recurso que hace posible vivir en él.
O tal vez podamos contarles otra historia.
La de una generación que entendió el problema a tiempo.
Que decidió invertir.
Que aprendió a reutilizar.
Que protegió sus acuíferos.
Que comprendió que el crecimiento económico y el cuidado ambiental no tienen por qué ser enemigos.
Y que dejó de pensar solamente en los próximos tres o seis años para comenzar a pensar en los próximos treinta.
Me gustaría imaginar que algún día nuestros nietos podrán hacer algo tan sencillo como lo que nosotros hacíamos cuando éramos niños.
Llegar a casa después de jugar.
Abrir una llave.
Juntar las manos.
Y beber agua sin miedo.
Porque la verdadera pregunta no es cuántos años de agua le quedan a Aguascalientes.
La verdadera pregunta es cuántos años más vamos a esperar para cuidar la que tenemos.
Fuentes de consulta
- CONAGUA — Disponibilidad del acuífero Valle de Aguascalientes: https://sigagis.conagua.gob.mx/gas1/Edos_Acuiferos_18/Aguascalientes/DR_0101.pdf
- Frontiers in Water (2025) — https://www.frontiersin.org/journals/water/articles/10.3389/frwa.2025.1638569/full
- Gobierno de Aguascalientes — Plan 2050: https://eservicios2.aguascalientes.gob.mx/ssi/vnoticia.aspx?b=9914
