Ciudad de México, 24 de agosto de 2026.- La seguridad del autotransporte mexicano presenta una paradoja durante 2026: mientras diferentes indicadores muestran una reducción en el número de robos de unidades y mercancías, organizaciones del sector advierten que una proporción elevada de los ataques que todavía ocurren incluye violencia contra los operadores.
Información difundida este lunes señala que los registros utilizados por el Gobierno federal muestran una reducción de hasta 52% en determinadas mediciones de robo al transporte durante el primer semestre, pero representantes empresariales advierten que la disminución estadística no necesariamente refleja una reducción equivalente del riesgo que enfrentan los conductores.
La preocupación está en la forma en que se cometen los delitos. Transportistas han reportado amenazas, agresiones físicas y utilización de armas durante el despojo de vehículos o mercancías.
Las cifras deben interpretarse con cautela porque las estadísticas gubernamentales, las carpetas de investigación y los registros de las organizaciones empresariales no necesariamente miden el mismo universo de casos. Por ello, las diferencias entre porcentajes no implican por sí mismas que alguno de los registros sea incorrecto.
La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga reportó previamente el robo de alrededor de mil 270 unidades durante el primer semestre de 2026, con una concentración importante de casos en entidades como Estado de México, Puebla, Veracruz, Michoacán y San Luis Potosí.
El problema tiene una dimensión económica que trasciende a las empresas transportistas. Los robos obligan a incrementar gastos en seguros, rastreo satelital, escoltas, modificaciones de rutas y medidas adicionales de protección, costos que pueden trasladarse a las cadenas logísticas.
La Comisión Permanente del Congreso ha solicitado reforzar la vigilancia en corredores carreteros, mientras representantes de la industria plantean también la necesidad de infraestructura segura para los operadores. Este lunes, Canacar pidió desarrollar cinco paradores integrales en el sureste para atender problemas de seguridad y siniestralidad.
El desafío para las autoridades será comprobar si la disminución de robos se mantiene durante el segundo semestre y, sobre todo, conseguir que esa tendencia vaya acompañada de una reducción de las agresiones contra conductores.
