El presidente municipal de Aguascalientes se prepara para la gubernatura desde la gestión diaria
La entrevista con Leonardo Montañez no ocurrió sentado en su oficina, empezó en movimiento, entre reportes de inundaciones recientes y el trayecto hacia el Parque Insurgentes, y terminó caminando hacia el Instituto Municipal de Salud Emocional, donde el presidente municipal fue mostrando, más que describiendo, lo que llama “el gobierno que no se ve”. En ese recorrido, cuando se le preguntó directamente por la candidatura al gobierno estatal, no evadió: “Quiero, puedo y sé”, aseguró.
La visión del Estado, más allá del deseo personal
Montañez insiste en que la aspiración no puede leerse sólo como voluntad propia. “Yo creo que eso se percibe y se trabaja para alcanzar un propósito. Pero yo siempre le he dicho que ese propósito no sea también el yo que quiero. Ese propósito también debe ser qué necesita el Estado”, explicó, para luego enumerar, casi como una lista de requisitos que él mismo debe cumplir: experiencia, manejo responsable de los recursos públicos, respeto al Estado de Derecho, capacidad de dar la cara y resolver.
Esa lógica se sostiene, según él, en una definición de la administración pública como “la administración de resolver la problemática, tanto la que tienes ya por agenda sistemática, como la de coyuntura”, una manera de justificar por qué, para él, la gubernatura no interrumpe la gestión municipal sino que se construye dentro de ella. “Yo creo que hay un equilibrio… ahí está el arte de administrar. Es una sola cobija”, dijo, en referencia directa a repartir atención entre las obras de largo plazo y los baches del día a día.
Gobernar entre inundaciones y obras que no se ven
La temporada de lluvias fue el terreno donde más se le exigió respuesta concreta. Sobre la recurrente del paso a desnivel en la avenida Gabriela Mistral (“ese siempre se ha inundado, desde que se construyó”, reconoció) dijo que ya trabaja en una solución de cárcamo con bomba: “No puede ser, señores, que cada que llueve tengamos que cerrar”. Sobre la reciente inundación en López Mateos, entró en el detalle técnico: una precipitación de 70 litros por metro cuadrado sobre una zona con un desnivel de 120 metros respecto al oriente de la ciudad. “Cuando hay precipitaciones que no rebasan los 50 milímetros, no tienes problema, de manera natural tienes tiempo para ir cediendo. Pero eso no lo puedes controlar”, explicó, distinguiendo entre lo que depende del clima y lo que sí es responsabilidad municipal: “dar respuesta inmediata, atenderlo, prevenir lo evitable”.
Ahí es donde ubica el trabajo que no se traduce en votos inmediatos: tanques de agua potable en Mujeres Ilustres, Ojo Caliente III y Miradores, con inversiones que superan los 100 millones de pesos, además de dos pozos colapsados que se intentan rescatar desde 200 y 250 metros de profundidad con cámaras y herramientas especiales. “Son tanques que no lucen, que no se ven… pero que son de urgencia, y que si no las haces generan muchas molestias”, dijo, y fue más allá sobre cómo mide el éxito frente a la protesta social: “la mejor manera de que la gente se concientice no tiene que ver con tantas explicaciones, sino con resultados”.
Sobre MIAA, el organismo que centralizó el manejo del agua en su administración, ofreció el dato con mayor precisión que antes: el municipio recibió un sistema donde de cada 100 litros extraídos se perdían 56. Hoy la eficiencia llegó a 52%, es decir, ocho puntos recuperados en tres años. Lo acompañó con otro indicador de gestión cotidiana: los desazolves pasaron de menos de 30 al día a entre 40 y 50 actualmente.
La Pona y el argumento de la visión a largo plazo
Frente a la crítica de qué comprar terreno es menos urgente que pavimentar calles, Montañez apeló a una comparación con otra ciudad: “Si en la Ciudad de México a alguien no se le hubiera ocurrido dejar un área como lo que hoy es Chapultepec, pues hoy estaría llena de edificios”, para Leonardo Montañez adquirir el polígono de La Pona no compite con resolver baches, sino que corresponde a un tiempo distinto de decisión pública: “alguien tuvo que plasmar la visión”.
Salud mental como política pública, no como discurso
La parte más desarrollada del recorrido fue la visita al Instituto Municipal de Salud Emocional. Ahí, entre consultorios que atienden de 7 de la mañana a 9 de la noche, Montañez detalló una operación que no suele aparecer en boletines: 250 terapias diarias, gratuitas, repartidas entre el programa “Árbol de Vida” para adultos (60 personas por día) y los cuatro centros infantiles, cada uno con ocho psicólogos entre ambos turnos.
Dijo que la decisión no nació de una encuesta ni de una crisis mediática, sino de un acercamiento con especialistas desde su primera campaña: “me decían: oye, es importante entrarle al tema de la salud mental”. Conectó el argumento con algo más difícil de medir en un informe: “si yo no estoy bien en casa, mi familia no está bien… entonces es un tema de familia, básico”. Preguntado si eso se vincula con los índices de violencia intrafamiliar del municipio, no lo negó: “sí tenemos zonas detectadas donde tenemos que trabajar fuerte por el tema”.
Cuando se le preguntó dónde se ve en enero de 2027, cuando ya Acción Nacional tendría definido su candidato a la gubernatura, Montañez no respondió con una fecha ni con una negativa. Respondió con una imagen que ya usa como cierre recurrente: “el municipio es como un tren que no se detiene, y vamos a seguir adelante hasta donde tengamos que llegar”. Para el presidente municipal de Aguascalientes, la candidatura no es un anuncio que se está esperando. Es, según su propia narrativa, una consecuencia de lo que ya hace todos los días.
