La automotriz japonesa Nissan lanzó una fuerte advertencia sobre los efectos de los aranceles del 25% que Estados Unidos aplica a vehículos importados desde México, en el marco de la revisión del T-MEC. La compañía, uno de los mayores exportadores de autos desde territorio mexicano, indicó que su capacidad para absorber estos costos está llegando al límite y solicitó al gobierno federal mecanismos de compensación para proteger empleos y mantener la competitividad.
Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana, explicó que la empresa ha tenido que reducir exportaciones a Estados Unidos de modelos clave como el Sentra y el Kicks, que enfrentan el arancel sobre una parte significativa de su valor pese al contenido regional. “La compañía ha tenido la capacidad de amortiguar el impacto del arancel, pero esa flexibilidad está llegando a un límite”, señaló.
Según datos del Inegi citados en reportes recientes, en el primer trimestre las exportaciones del Sentra cayeron 3%, las del Kicks 19% y las del Versa hasta 84.5%. En el año anterior, Nissan produjo alrededor de 669 mil vehículos en México (1.7% menos que en 2024) y redujo sus exportaciones totales un 12%, principalmente por menor envío al mercado estadounidense. La firma ha asumido gastos adicionales de entre 1 y 1.2 millones de dólares por el pago de aranceles en el último año.
Centeno advirtió que esta situación podría llevar a la reducción de un turno de producción en las plantas de Aguascalientes en los próximos meses. Cada turno involucra entre 1,800 y 2,000 empleos directos, más el efecto multiplicador en la cadena de suministro. Nissan genera cerca de 19 mil empleos en el país.
La empresa descartó por ahora trasladar la fabricación del Sentra o el Kicks a Estados Unidos, pues los mayores costos laborales y de manufactura elevarían los precios por encima de lo que el mercado de autos de entrada puede soportar. En cambio, ha diversificado envíos a otros mercados de América y Medio Oriente, aunque estos no compensan el volumen perdido hacia EE.UU.
Ante este panorama, Nissan pidió al gobierno mexicano explorar mecanismos en materia de deducibilidades y laboral que ayuden a “respirar” durante el proceso de revisión del T-MEC. “No estamos hablando de compensar 25% del arancel en su totalidad, sino encontrar mecanismos que nos permitan reducir la presión”, precisó Centeno.
A pesar del reto, la compañía mantiene una visión positiva del mercado mexicano, impulsado por tasas de interés competitivas, financiamiento accesible y una clase media activa. En su estrategia de largo plazo “Inteligencia de Movilidad para la Vida Diaria”, México sigue siendo clave por su capacidad manufacturera y demanda de pick-ups, sedanes y compactos.
Esta alerta se suma a las preocupaciones de otros fabricantes ante la política comercial de Estados Unidos, que busca proteger su industria local pero genera tensiones en la cadena de suministro integrada de América del Norte.
