Ciudad de México, 2 de octubre de 2026.- Una sucesión de fallecimientos de recién nacidos y denuncias de familiares de pacientes atendidos en hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha colocado nuevamente bajo escrutinio los protocolos de seguridad hospitalaria, vigilancia epidemiológica y atención médica de una de las instituciones sanitarias más grandes del país.
Los episodios más graves se concentran en dos unidades de cuidados intensivos neonatales: el Centro Médico Nacional de Occidente, en Jalisco, y el Hospital General de Zona No. 1 de Durango. Entre ambos casos existen ya 11 fallecimientos de recién nacidos reconocidos oficialmente en los grupos investigados: seis en Jalisco vinculados en sus causas de muerte con alguna infección hospitalaria y cinco en Durango. Sin embargo, esa cifra no significa que los 11 hayan muerto por una misma bacteria ni que exista una conexión epidemiológica entre los dos hospitales. Las investigaciones permanecen abiertas.
Jalisco: el caso que creció de tres denuncias a seis muertes relacionadas con infecciones
El caso que actualmente concentra la atención nacional se desarrolla en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital de Gineco Obstetricia del Centro Médico Nacional de Occidente, en Guadalajara.
Inicialmente fueron tres familias las que llevaron el asunto ante la Fiscalía General de la República. Los padres de Anthony Jassiel Domínguez Gómez, José Nayib Anaya Ramírez y Elián Mael Paredes Guillén denunciaron los fallecimientos de sus hijos y solicitaron que se investigaran posibles deficiencias en los procedimientos de higiene, prevención y control de infecciones dentro de la UCIN.
Los fallecimientos conocidos públicamente ocurrieron entre julio y agosto. Anthony Jassiel murió el 7 de julio; la familia de José Nayib sitúa su muerte durante agosto, mientras que Elián Mael falleció el 30 de agosto. Los familiares han relatado que durante la hospitalización fueron detectados microorganismos como Klebsiella pneumoniae y Candida albicans. Algunas de sus afirmaciones sobre presuntas deficiencias de higiene forman parte de las denuncias y no deben considerarse hechos comprobados mientras concluyen las investigaciones.
El alcance del problema, sin embargo, resultó mayor que los tres expedientes que llegaron a la FGR.
La madrugada de este 2 de octubre, el director general del IMSS, Zoé Robledo, confirmó que durante 2026 se detectaron y notificaron brotes de infecciones hospitalarias en esa UCIN y reveló que en seis bebés fallecidos una de esas infecciones aparece entre las causas de muerte.
El dato modifica sustancialmente la dimensión pública del caso.
La UCIN del hospital dispone de 32 cunas y es, según el IMSS, la segunda más grande del Instituto. Durante 2026 han nacido ahí 2 mil 695 bebés y 552 han requerido ingreso a terapia intensiva, una población especialmente vulnerable debido a prematurez, bajo peso y enfermedades graves.
Una auditoría externa y dos funcionarios separados
Ante la magnitud de los acontecimientos, el IMSS anunció cuatro medidas extraordinarias.
La primera será una Auditoría Clínica Colegiada Independiente, integrada por especialistas externos al Seguro Social provenientes de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico, Institutos Nacionales de Salud y la Universidad Nacional Autónoma de México.
La revisión deberá responder tres preguntas fundamentales: si existieron infecciones asociadas con la atención hospitalaria; si esas infecciones causaron o contribuyeron a las muertes, y si hubo fallas prevenibles en la atención.
Mientras se desarrolla la investigación fueron separados temporalmente de sus cargos el director del hospital y el responsable de la UCIN.
El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos también analizará los microorganismos encontrados para tratar de establecer el origen de los brotes y determinar epidemiológicamente su relación con los pacientes afectados.
La cuarta medida trasciende Jalisco: el IMSS anunció la creación de un Comando Operativo del Sector Salud para la Seguridad de los recién nacidos en unidades de cuidados intensivos neonatales, con vigilancia epidemiológica homologada, alertas tempranas, revisión periódica de las condiciones de atención y protocolos específicos para analizar fallecimientos asociados con brotes.
Durango: cinco bebés muertos en cinco días
Jalisco no constituye un episodio aislado.
A mediados de septiembre, otro grupo de fallecimientos encendió las alertas epidemiológicas dentro del IMSS.
En la UCIN del Hospital General de Zona No. 1 de Durango murieron cinco recién nacidos en un periodo de apenas cinco días: tres el 15 de septiembre, otro el día 18 y el quinto el 19.
Entre el 1 y el 19 de septiembre habían sido atendidos 11 recién nacidos en condiciones graves dentro de esa unidad. Posteriormente se informó que cuatro de los cinco bebés fallecidos dieron positivo a Klebsiella pneumoniae. El quinto no presentó el microorganismo identificado en el brote.
La precisión resulta fundamental: hasta ahora el IMSS no ha establecido públicamente que la bacteria haya causado las cinco muertes.
El Instituto restringió temporalmente el ingreso de nuevos pacientes a la UCIN, realizó aislamiento preventivo, limpieza y desinfección, vigilancia de contactos y cultivos de seguimiento. La institución amplió posteriormente los estudios microbiológicos al resto del hospital.
Las familias también han exigido explicaciones y las investigaciones médica, legal y laboral permanecen abiertas. El 29 de septiembre, Robledo sostuvo que no podían adelantarse conclusiones y aseguró que los nuevos resultados serían comunicados primero a los padres.
Klebsiella pneumoniae: el elemento que aparece en ambos hospitales
Los acontecimientos de Guadalajara y Durango tienen un elemento epidemiológico que inevitablemente llama la atención: la identificación de Klebsiella pneumoniae.
Se trata de una bacteria capaz de provocar infecciones graves, particularmente en pacientes hospitalizados vulnerables. En recién nacidos prematuros, pacientes inmunocomprometidos y personas sometidas a procedimientos invasivos, las consecuencias pueden ser especialmente severas.
Pero encontrar el mismo microorganismo en hospitales diferentes no demuestra por sí mismo que exista un origen común, una cadena nacional de contagio o una misma falla institucional.
Precisamente eso es parte de lo que deberán determinar los estudios microbiológicos y epidemiológicos.
En Guadalajara también fue identificado el hongo Candida albicans, por lo que la investigación resulta todavía más compleja. El InDRE deberá analizar los microorganismos para conocer el origen de los brotes y establecer su relación con cada caso.
Otros fallecimientos y denuncias recientes
Fuera de los brotes neonatales existen otros acontecimientos registrados durante agosto y septiembre que han generado cuestionamientos hacia unidades del IMSS, aunque no existe evidencia disponible que permita relacionarlos entre sí ni con Jalisco y Durango.
En Guaymas, Sonora, familiares de Manuel de Jesús Quiñones Barreras denunciaron públicamente presunta falta de atención oportuna después de su fallecimiento, ocurrido el 10 de agosto en el Hospital General de Zona No. 4. Se trata de una acusación familiar y no de una responsabilidad médica acreditada.
En Cancún, familiares de Santos Chan denunciaron en septiembre una supuesta demora para recibir atención especializada de nefrología antes de su fallecimiento en el Hospital General Regional No. 17/entorno hospitalario del IMSS reportado por medios locales. También en este caso las acusaciones de negligencia corresponden a los familiares y no constituyen, por sí mismas, una conclusión oficial.
En Yucatán, un hombre de 34 años murió el 8 de septiembre después de permanecer internado en el Hospital General Regional No. 12 del IMSS, en Mérida, con diagnóstico probable de meningoencefalitis amebiana primaria. Las autoridades sanitarias investigaron una posible exposición previa a un cuerpo de agua recreativo; por las características conocidas del caso, no existe información que permita asociarlo con una infección adquirida dentro del hospital.
Estos expedientes deben analizarse individualmente. Una muerte ocurrida dentro de un hospital no implica necesariamente una falla médica, de la misma forma que una denuncia de familiares requiere una investigación clínica, administrativa o ministerial antes de establecer responsabilidades.
IMSS-Bienestar: otro sistema, otros expedientes
También durante agosto aparecieron recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos relacionadas con fallecimientos y atención obstétrica en unidades de IMSS-Bienestar.
Es indispensable distinguirlos: IMSS e IMSS-Bienestar no deben tratarse periodísticamente como si fueran exactamente la misma institución o red hospitalaria, aunque ambos forman parte del sistema público federal de salud.
Entre los expedientes difundidos se encuentran recomendaciones relacionadas con atención obstétrica en Puebla, Guerrero e Hidalgo. Algunos hechos investigados ocurrieron con anterioridad a agosto de 2026; agosto corresponde a la fecha de publicación de las recomendaciones, por lo que tampoco sería correcto incorporarlos estadísticamente como muertes ocurridas durante los últimos dos meses.
El problema de fondo: seguridad hospitalaria
La coincidencia temporal de los episodios de Jalisco y Durango obliga a mirar más allá de cada expediente individual.
El propio IMSS reconoce que las infecciones asociadas con la atención constituyen uno de los riesgos que deben controlarse dentro de sus unidades. El 22 de septiembre —en medio de la investigación de Durango— el Instituto reiteró que la seguridad del paciente requiere mecanismos de identificación de riesgos, prevención de incidentes, seguridad en medicamentos, reducción de infecciones y análisis de eventos adversos mediante herramientas como el análisis causa-raíz.
El problema que ahora deberán esclarecer las investigaciones es si esos mecanismos funcionaron correctamente en las unidades donde murieron los recién nacidos.
En Jalisco las preguntas ya fueron formuladas oficialmente por el propio director del IMSS: ¿existió una infección asociada con la atención?, ¿contribuyó a las muertes?, ¿hubo fallas que pudieron evitarse?
Las respuestas tendrán consecuencias que van más allá de determinar responsabilidades individuales.
Si las auditorías encuentran deficiencias recurrentes en higiene de manos, aislamiento de pacientes, vigilancia microbiológica, comunicación de brotes, esterilización, infraestructura o cumplimiento de protocolos, el problema dejaría de circunscribirse a los expedientes particulares para convertirse en un asunto de seguridad institucional.
Si, por el contrario, los estudios determinan que las muertes obedecieron principalmente a las condiciones clínicas extremadamente graves de los pacientes y que los protocolos fueron cumplidos, las conclusiones deberán sustentarse en evidencia clínica y epidemiológica verificable.
Por ahora ninguna de esas dos hipótesis puede darse por demostrada.
Once muertes y una pregunta que sigue abierta
El balance conocido hasta este 2 de octubre es suficientemente grave por sí mismo.
En Jalisco, el IMSS reconoce seis bebés fallecidos en cuya causa de muerte aparece alguna infección hospitalaria. Tres familias han acudido a la FGR.
En Durango, cinco neonatos murieron entre el 15 y 19 de septiembre y cuatro dieron positivo a Klebsiella pneumoniae. La investigación todavía debe determinar en qué medida el microorganismo intervino en cada fallecimiento.
No es metodológicamente correcto sumar los 11 casos y afirmar que todos murieron por Klebsiella, ni hablar todavía de una sola cadena de contagios.
Pero la proximidad temporal de dos brotes en unidades neonatales del mismo sistema de seguridad social explica que el asunto haya dejado de ser exclusivamente local.
La decisión del IMSS de ordenar una auditoría externa, separar temporalmente a dos responsables del hospital de Guadalajara, enviar microorganismos al InDRE y establecer un comando nacional de seguridad neonatal muestra que la propia institución considera necesario ampliar la revisión.
Para las familias, sin embargo, el problema tiene una dimensión mucho menos administrativa: necesitan saber qué ocurrió con sus hijos.
Y esa será la prueba decisiva para las investigaciones: determinar, expediente por expediente y con evidencia científica independiente, qué muertes eran inevitables por la gravedad clínica de los recién nacidos y cuáles, si las hubo, pudieron haberse prevenido.
