Ciudad de México, 10 de septiembre de 2026.- La inflación mexicana volvió a acelerar en agosto después de cinco meses de moderación, una señal que puede reforzar la postura cautelosa del Banco de México frente a nuevos recortes de la tasa de interés.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró una variación anual de 3.26%, frente al 3.12% observado en julio. El movimiento mantiene la inflación general relativamente cerca del objetivo permanente de 3% de Banxico, pero confirma que la trayectoria descendente no será lineal.
La señal más favorable se encuentra en el componente subyacente, que excluye los productos con precios más volátiles. La inflación subyacente anual disminuyó de 3.95 a 3.88%, mientras su avance mensual fue de 0.16%, inferior a las expectativas del mercado.
La combinación ofrece una lectura mixta: la inflación general volvió a subir, pero algunas de las presiones persistentes muestran moderación.
El subgobernador Jonathan Heath ha señalado que no anticipa recortes de tasas en el corto plazo. Esa postura corresponde a su valoración como integrante de la Junta de Gobierno y no constituye por sí misma una decisión futura de Banxico, que se adopta colegiadamente.
A las presiones domésticas se suma el encarecimiento internacional de la energía. Un petróleo persistentemente por encima de 100 dólares podría alimentar costos de transporte y producción, aunque el efecto final dependerá de precios internos y de la política fiscal sobre combustibles.
El siguiente punto de atención será la decisión monetaria de Banxico y, sobre todo, si la inflación subyacente mantiene su descenso pese al choque energético internacional.
