El Departamento de Justicia de Estados Unidos trabaja en la posible imputación penal contra el expresidente cubano Raúl Castro, en un movimiento que podría representar una de las mayores escaladas diplomáticas entre Washington y La Habana desde el fin de la Guerra Fría.
De acuerdo con reportes de CNN, así como información confirmada por Reuters y Associated Press, fiscales federales estadounidenses analizan cargos relacionados con el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización “Brothers to the Rescue”, incidente en el que murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses.
El caso de 1996 vuelve al centro del conflicto
El expediente gira en torno al ataque ejecutado por cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana el 24 de febrero de 1996. Las aeronaves pertenecían al grupo anticastrista “Hermanos al Rescate”, organización dedicada a localizar balseros cubanos en el estrecho de Florida.
Washington sostiene desde hace décadas que los aviones fueron derribados en espacio aéreo internacional, mientras que Cuba argumentó entonces que las aeronaves habían violado repetidamente su soberanía. El incidente provocó una condena internacional y derivó en el endurecimiento del embargo estadounidense mediante la Ley Helms-Burton.
Según CNN, legisladores cubano-estadounidenses han presionado al Departamento de Justicia para procesar a Castro, señalando presuntas grabaciones militares que sugerirían que el entonces ministro de Defensa habría autorizado la operación.
Investigación en Florida y presión política
La investigación es encabezada por fiscales del Distrito Sur de Florida, jurisdicción históricamente vinculada con casos relacionados con Cuba y el exilio cubano en Miami. Reuters informó que el proceso aún requeriría aprobación de un gran jurado federal, aunque fuentes cercanas consideran que una acusación formal podría presentarse “de manera inminente”.
La posible imputación ocurre en un contexto de fuerte endurecimiento de la política exterior estadounidense hacia Cuba bajo la administración de Donald Trump. En los últimos meses, Washington ha incrementado sanciones económicas y restricciones energéticas contra la isla, mientras acusa al gobierno cubano de representar una amenaza de seguridad regional.
Raúl Castro: retiro formal, influencia real
Aunque Raúl Castro dejó la presidencia en 2018 y abandonó la dirigencia del Partido Comunista en 2021, sigue siendo considerado una figura central dentro del aparato político y militar cubano. Reuters lo describe como el último gran dirigente histórico de la Revolución Cubana con capacidad de cohesión dentro del sistema político de la isla.
Hermano menor de Fidel Castro, Raúl encabezó durante décadas las Fuerzas Armadas Revolucionarias y posteriormente condujo el relevo político tras la enfermedad y muerte de Fidel.
Impacto diplomático y regional
Especialistas consideran que una acusación formal tendría más peso político que judicial, debido a que resulta prácticamente imposible que Cuba entregue a Raúl Castro a las autoridades estadounidenses. Sin embargo, el caso podría utilizarse como mecanismo de presión diplomática y narrativa política en el sur de Florida, particularmente rumbo al proceso electoral estadounidense.
El gobierno cubano no ha emitido hasta ahora una respuesta oficial detallada sobre la posible imputación, aunque La Habana ha rechazado históricamente las acusaciones estadounidenses y denuncia una política de “hostilidad permanente” por parte de Washington.
La eventual judicialización de Raúl Castro reabre además uno de los capítulos más sensibles de la relación bilateral entre Cuba y Estados Unidos, en momentos en que la isla enfrenta una severa crisis económica, energética y migratoria.
