Ciudad de México, 10 de agosto de 2026.- El expresidente Vicente Fox Quesada reconoció que durante su gobierno tuvo la oportunidad de impulsar un incremento más acelerado del salario mínimo, pero cedió ante la oposición del sector empresarial, y admitió que elevar de manera sustancial los ingresos de los trabajadores fue una de las decisiones acertadas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
En una entrevista publicada este lunes por EL PAÍS, realizada en su residencia de San Francisco del Rincón, Guanajuato, Fox hizo una inusual autocrítica sobre la política económica y social seguida durante los gobiernos anteriores a la llegada de Morena al poder.
“Lo que hicimos mal fue olvidarnos en la realidad de los pobres, de los que menos tienen, de los que no tienen oportunidad”, reconoció el exmandatario, quien agregó que tanto gobiernos como empresarios tienen una parte de responsabilidad en las condiciones que facilitaron el triunfo de López Obrador en 2018.
Al ser cuestionado específicamente sobre aquello que pudo haber hecho mejor durante su administración, Fox señaló directamente la política salarial.
El expresidente reconoció que López Obrador tomó una “buena medida” al elevar el salario mínimo y recordó que, cuando ocupaba la Presidencia, planteó ante empresarios la posibilidad de aumentar las remuneraciones con mayor rapidez, pero encontró una oposición prácticamente unánime.
Fox explicó que los empresarios argumentaban que elevar los salarios provocaría una pérdida de competitividad para México y afectaría las exportaciones. El expresidente reconoció ahora que aceptó ese razonamiento y que considera que pudo haber actuado de otra manera.
Los números confirman un cambio en la política salarial
La evolución nominal del salario mínimo permite dimensionar el contraste entre las distintas administraciones federales.
Durante el periodo de Felipe Calderón, tomando como referencia el salario de la entonces Zona A, el mínimo pasó de 48.67 pesos diarios en 2006 a 62.33 pesos en 2012, equivalente a un incremento nominal aproximado de 28.1%.
Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, el referente pasó de 62.33 a 88.36 pesos diarios, lo que representa un crecimiento nominal aproximado de 41.8%.
El cambio más pronunciado ocurrió durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. El salario mínimo general se encontraba en 88.36 pesos diarios al comenzar su gobierno y alcanzó 248.93 pesos en 2024, un aumento nominal acumulado de aproximadamente 181.7%.
Con Claudia Sheinbaum la política de incrementos continuó. El salario mínimo pasó de los 248.93 pesos vigentes en 2024 a 278.80 pesos en 2025, y desde el 1 de enero de 2026 se encuentra en 315.04 pesos diarios en la Zona del Salario Mínimo General.
Esto significa que, respecto de los 248.93 pesos existentes cuando inició la actual administración, el incremento nominal acumulado hasta 2026 es de aproximadamente 26.6%. Tan sólo para este año, la Conasami aprobó un incremento de 13%, de 278.80 a 315.04 pesos diarios.
En términos comparativos, la evolución nominal puede resumirse así:
Felipe Calderón (2006-2012)
$48.67 → $62.33 diarios
Incremento nominal aproximado: 28.1%
Enrique Peña Nieto (2012-2018)
$62.33 → $88.36 diarios
Incremento nominal aproximado: 41.8%
Andrés Manuel López Obrador (2018-2024)
$88.36 → $248.93 diarios
Incremento nominal aproximado: 181.7%
Claudia Sheinbaum (2024-2026)
$248.93 → $315.04 diarios
Incremento nominal acumulado: 26.6%
La comparación nominal, sin embargo, no cuenta toda la historia, porque la inflación reduce el valor real de los incrementos salariales.
En este punto, los propios datos históricos de la Conasami resultan relevantes. Un análisis oficial publicado en 2019 calculó que, descontando la inflación, durante todo el gobierno de Vicente Fox el salario mínimo tuvo una recuperación real de apenas 1.09%; durante el sexenio de Felipe Calderón registró incluso una variación real de -0.28%, mientras que durante la administración de Enrique Peña Nieto aumentó 14.54% en términos reales.
La política cambió sustancialmente a partir de 2019. La Conasami documentó entonces el inicio de una estrategia explícita de recuperación del poder adquisitivo, comenzando con el aumento de 88.36 a 102.68 pesos diarios.
Para 2026, la propia Comisión sostiene que la política acumulada de incrementos representa una recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo de alrededor de 154%, además de estimar que el incremento aplicado este año benefició directamente a unos 6.4 millones de trabajadores que se encontraban por debajo de los nuevos mínimos y conservaron su empleo con el mismo patrón.
Fox cuestiona programas sociales, pero admite deuda con los pobres
La autocrítica salarial de Fox contrastó con sus fuertes cuestionamientos a la política social de los gobiernos de Morena.
El exmandatario sostuvo que los programas sociales pueden disminuir la iniciativa individual y consideró que el Estado debería privilegiar la educación, preparación y generación de oportunidades antes que las transferencias económicas.
Sus declaraciones provocaron una respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien este lunes defendió los programas de bienestar y sostuvo que durante décadas una persona podía trabajar jornadas superiores a ocho horas y aun así no contar con los recursos suficientes para cubrir sus necesidades, entre otras razones por el prolongado estancamiento del salario mínimo.
La declaración de Fox abre así un debate que trasciende la confrontación entre PAN y Morena: la política de contención salarial aplicada durante décadas y el posterior proceso de recuperación del salario mínimo.
La diferencia es observable en las cifras. Entre el referente de 48.67 pesos diarios de 2006 y los 315.04 pesos vigentes en 2026, el salario mínimo nominal utilizado como referencia se multiplicó más de seis veces. Pero la mayor aceleración ocurrió a partir de 2019, cuando comenzó la nueva política de recuperación salarial.
Por ello resulta políticamente significativa la declaración de Fox: proviene de uno de los principales críticos de López Obrador y, al mismo tiempo, de un expresidente que ahora reconoce que elevar con mayor rapidez el salario mínimo era una decisión que pudo adoptarse desde años antes.
El debate pendiente es distinto: determinar hasta dónde puede continuar la recuperación del salario mínimo sin generar presiones sobre inflación, informalidad, costos laborales o competitividad y, sobre todo, cuánto de los incrementos nominales termina convirtiéndose efectivamente en mayor poder adquisitivo para los hogares mexicanos.
