Reportaje de investigación y análisis
Aguascalientes, Ags. 23/07/26— La publicidad exterior se ha convertido en uno de los negocios más rentables de las ciudades mexicanas. Sin embargo, detrás de cada espectacular instalado existe una discusión que rara vez llega al debate público: ¿cuánto cuesta para la ciudad la contaminación que generan?
En Aguascalientes, donde el crecimiento urbano ha sido acelerado durante las últimas dos décadas, los anuncios espectaculares se multiplican sobre avenidas como Aguascalientes, Colosio, Universidad, José María Chávez, López Mateos, Siglo XXI y la salida a Zacatecas. Lo que comenzó como una herramienta comercial hoy representa un fenómeno que trasciende lo estético para convertirse en un problema ambiental, urbano, de seguridad vial e incluso político.
La contaminación visual: la más evidente
La contaminación visual es el efecto más perceptible.
Especialistas en urbanismo consideran que la saturación publicitaria modifica la percepción del paisaje urbano, disminuye la identidad arquitectónica y provoca fatiga cognitiva en quienes transitan diariamente por las vialidades.
Diversos organismos internacionales, entre ellos el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), han señalado que la calidad visual forma parte del bienestar urbano y de la salud ambiental, aunque la regulación específica corresponde a cada país.
En Aguascalientes basta recorrer algunos de los principales corredores comerciales para encontrar:
- múltiples espectaculares en menos de un kilómetro;
- anuncios digitales de alta luminosidad;
- estructuras instaladas en azoteas;
- pantallas LED visibles a cientos de metros.
El paisaje urbano deja de pertenecer a la ciudad para convertirse en una sucesión de mensajes comerciales.
La contaminación lumínica
La llegada de pantallas electrónicas ha agregado un nuevo problema.
Los anuncios LED funcionan durante gran parte de la noche con niveles elevados de brillo.
Esto genera:
- deslumbramiento para conductores;
- afectaciones a viviendas cercanas;
- incremento de contaminación lumínica;
- alteración de ciclos biológicos de aves e insectos.
La Comisión Internacional de Iluminación (CIE) y diversas investigaciones sobre contaminación lumínica recomiendan controlar intensidad, horarios y orientación de fuentes luminosas urbanas para reducir impactos ambientales y de seguridad.
Distracción y accidentes
La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos (FHWA) y diversos estudios académicos han documentado que cualquier elemento que incremente la carga cognitiva del conductor puede convertirse en un factor de riesgo, especialmente cuando incorpora movimiento, cambios rápidos de imagen o iluminación intensa.
Aunque en México existen pocos estudios específicos sobre espectaculares y siniestralidad, especialistas en movilidad consideran que las pantallas digitales representan un nuevo desafío para la seguridad vial.
En avenidas de alta velocidad, donde circulan vehículos entre 60 y 80 kilómetros por hora, basta una distracción de dos segundos para recorrer decenas de metros sin atención plena.
Contaminación del paisaje urbano
Existe otra contaminación menos visible: la pérdida de identidad.
Las ciudades construyen su personalidad mediante:
- monumentos;
- áreas verdes;
- arquitectura;
- espacios públicos.
Cuando estos elementos quedan ocultos por publicidad comercial, la ciudad pierde referencias culturales.
En muchas capitales del mundo —entre ellas São Paulo con la llamada “Ley Ciudad Limpia”— se restringió severamente la publicidad exterior precisamente para recuperar el paisaje urbano y mejorar la percepción de seguridad y calidad del espacio público.
El impacto ambiental
Cada espectacular requiere:
- toneladas de acero;
- concreto;
- iluminación;
- mantenimiento;
- consumo eléctrico.
Cuando una estructura cambia de lona varias veces al año también se generan residuos de PVC, tintas y materiales plásticos cuya reutilización suele ser limitada.
Las pantallas digitales agregan además un consumo energético permanente.
Aunque individualmente el impacto parece reducido, el efecto acumulado de cientos de estructuras dentro de una ciudad resulta considerable.
La contaminación política
En México existe otro fenómeno.
Muchas estructuras comerciales terminan utilizándose durante procesos electorales.
Aunque la legislación electoral regula la propaganda, frecuentemente aparecen anuncios institucionales, informes legislativos o mensajes de promoción personalizada que permanecen durante meses.
Especialistas en derecho electoral han señalado que la publicidad exterior puede convertirse en un mecanismo indirecto de posicionamiento político antes de los periodos formales de campaña.
¿Quién controla los espectaculares?
La respuesta no siempre es sencilla.
En México confluyen diversas competencias:
- ayuntamientos;
- desarrollo urbano;
- protección civil;
- medio ambiente;
- carreteras federales;
- autoridades estatales.
Esto provoca vacíos regulatorios.
Mientras algunas estructuras cumplen permisos municipales, otras se ubican sobre derechos de vía estatales o federales.
El resultado suele ser una supervisión fragmentada.
La dimensión económica
La industria de publicidad exterior mueve cientos de millones de pesos anualmente.
Los espacios mejor ubicados alcanzan rentas mensuales muy elevadas dependiendo del flujo vehicular.
Por ello existe una fuerte presión económica para autorizar nuevas estructuras.
Sin embargo, pocas ciudades incorporan dentro del costo del permiso el impacto ambiental o paisajístico que generan.
¿Qué ocurre en Aguascalientes?
Aunque Aguascalientes mantiene una imagen urbana relativamente ordenada comparada con otras zonas metropolitanas del país, la expansión comercial ha incrementado notablemente la presencia de espectaculares.
Los corredores con mayor concentración coinciden con:
- zonas comerciales;
- accesos carreteros;
- desarrollos inmobiliarios;
- plazas comerciales;
- avenidas de alta circulación.
Urbanistas consultados en distintos estudios nacionales coinciden en que este tipo de crecimiento requiere planeación basada en capacidad visual del entorno y no únicamente en disponibilidad de predios.
Lo que hacen otras ciudades
Algunas ciudades han optado por medidas como:
- limitar la cantidad de anuncios por kilómetro;
- prohibir pantallas LED en determinadas vialidades;
- restringir espectaculares cerca de zonas patrimoniales;
- establecer horarios obligatorios de apagado;
- retirar estructuras irregulares;
- exigir estudios de impacto urbano.
São Paulo eliminó miles de anuncios mediante una regulación integral, mientras que ciudades europeas han privilegiado mobiliario urbano con publicidad de menor escala y criterios estéticos.
La pregunta pendiente
La discusión ya no consiste únicamente en si un espectacular tiene permiso.
La pregunta es otra:
¿Cuántos espectaculares puede soportar una ciudad antes de perder su paisaje, afectar la seguridad vial y deteriorar la calidad del espacio público?
En Aguascalientes el crecimiento económico ha venido acompañado por una creciente ocupación visual del espacio urbano. Mientras los anuncios generan ingresos para empresas y propietarios de predios, el costo de la contaminación visual, lumínica y paisajística termina siendo asumido por todos los ciudadanos.
La ciudad enfrenta así un desafío que va más allá de la publicidad: decidir si el espacio público debe responder principalmente a intereses comerciales o al derecho colectivo de disfrutar un entorno urbano ordenado, seguro y visualmente habitable.
