Seattle, EUA., 6 de julio de 2026.- La selección de Estados Unidos quedó eliminada del Mundial 2026 tras caer 4-1 ante Bélgica en los octavos de final, en un partido marcado no sólo por la superioridad futbolística europea, sino también por la polémica previa en torno a la habilitación del delantero Folarin Balogun.
El encuentro llegó precedido por una controversia internacional luego de que FIFA suspendiera el castigo automático contra Balogun, expulsado en el duelo anterior ante Bosnia y Herzegovina. La decisión se produjo después de que el presidente Donald Trump reconociera haber pedido al titular de FIFA, Gianni Infantino, revisar la tarjeta roja, aunque ambos negaron que hubiera presión política directa sobre el organismo.
La medida desató inconformidad en Bélgica y críticas en el entorno futbolístico europeo, donde se cuestionó la independencia del proceso disciplinario. Sin embargo, ya en la cancha, el debate quedó sepultado por el marcador: Bélgica fue contundente, exhibió las debilidades defensivas del anfitrión y selló con autoridad su pase a cuartos de final.
Para Estados Unidos, la presencia de Balogun no fue suficiente para cambiar el rumbo del partido. El equipo dirigido por Mauricio Pochettino nunca logró imponer condiciones ante unos “Diablos Rojos” que jugaron con oficio, presión alta y efectividad frente al arco.
La eliminación representa un golpe deportivo y simbólico para el país anfitrión, que aspiraba a avanzar más lejos en su Mundial. En cambio, se despide entre cuestionamientos por su funcionamiento futbolístico y por una controversia que colocó al torneo en el cruce entre deporte, política y poder institucional.
Con la victoria, Bélgica enfrentará a España en los cuartos de final, mientras que Estados Unidos se queda con una lección amarga: ni la revisión solicitada desde la Casa Blanca pudo evitar que la cancha dictara sentencia.
