Ciudad de México, 2 de julio de 2026.- La relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá enfrenta uno de sus momentos de mayor incertidumbre desde la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La decisión del gobierno estadounidense de sustituir la renovación automática del acuerdo por un esquema de revisiones anuales ha generado cautela entre inversionistas, empresarios y analistas financieros.
Durante el inicio de julio, los mercados reaccionaron al nuevo escenario comercial con una depreciación del peso frente al dólar, mientras los inversionistas evaluaron el impacto que podrían tener las futuras negociaciones entre los tres países sobre sectores estratégicos como el automotriz, manufacturero, agroindustrial y de exportación.
Aunque el tratado permanece vigente hasta 2036, la nueva modalidad de revisión permanente abre un periodo de incertidumbre que podría influir en las decisiones de inversión de largo plazo y en el ritmo de crecimiento económico de México.
Especialistas consideran que el principal riesgo no es la desaparición del acuerdo comercial, sino la falta de certidumbre jurídica para las empresas que mantienen operaciones en América del Norte. La revisión constante podría retrasar nuevos proyectos industriales y afectar el proceso de relocalización de empresas (nearshoring), uno de los motores económicos que México esperaba aprovechar durante la presente década.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sostenido que el proceso también representa una oportunidad para fortalecer la integración regional y aumentar la sustitución de importaciones provenientes de Asia, particularmente en industrias relacionadas con tecnología, electrónica e inteligencia artificial. Sin embargo, reconoció que será necesario alcanzar acuerdos con Washington para otorgar mayor certidumbre a los mercados.
Por su parte, organismos empresariales han llamado a mantener una postura de diálogo y negociación permanente con Estados Unidos y Canadá, al recordar que cerca del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense.
La nueva etapa del T-MEC ocurre además en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, cambios en las cadenas globales de suministro y una creciente competencia económica entre Norteamérica y Asia, factores que convierten a esta revisión en uno de los temas económicos más relevantes para México durante 2026.
