La Secretaría de Educación Pública (SEP) alertó que los jóvenes mexicanos y los usuarios mayores de 16 años en el país pasan más tiempo conectados a Internet y al celular que el promedio mundial, alcanzando cifras equivalentes a una jornada laboral diaria.
Durante el Foro Regional La vida frente a la pantalla: el impacto de los dispositivos digitales en las juventudes mexicanas, realizado en la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el subsecretario de Educación Superior de la SEP, Ricardo Villanueva Lomelí, informó que en México las personas mayores de 16 años pasan en promedio siete horas con 32 minutos al día conectadas a Internet. A nivel global, el promedio es de seis horas con 38 minutos.
El funcionario señaló que el fenómeno representa un cambio profundo en la manera en que las nuevas generaciones se relacionan, estudian y conviven. “Es prácticamente una jornada laboral en el celular”, advirtió durante el encuentro académico impulsado por la SEP y el gobierno federal.
Villanueva explicó que el objetivo no es “pelearse con la tecnología”, sino aprender a utilizarla de manera responsable, especialmente en espacios educativos y universitarios. Añadió que actualmente 79 países ya han implementado regulaciones sobre el uso de teléfonos inteligentes dentro de las escuelas.
Durante el foro también se discutieron los efectos del exceso de pantallas en la salud mental de adolescentes y jóvenes, incluyendo ansiedad, problemas de sueño, pérdida de concentración y disminución del rendimiento académico. Especialistas advirtieron que el reemplazo de la convivencia presencial y el juego libre por la interacción digital está modificando la forma de desarrollo social de las nuevas generaciones.
La discusión ocurre en medio de un debate nacional sobre el uso de celulares en escuelas. De hecho, el Congreso de la Ciudad de México aprobó recientemente reformas para regular el uso de teléfonos móviles en primarias y secundarias, siguiendo medidas similares adoptadas en otras entidades y países europeos.
Expertos en educación y salud digital han insistido en la necesidad de promover una cultura de “bienestar digital”, acompañamiento familiar y educación tecnológica crítica para reducir riesgos como el ciberacoso, la dependencia a redes sociales y el aislamiento social.
