El obispo Juan Espinoza responde a las amenazas en redes sociales
Tras la difusión de una publicación en redes sociales en la que se ofrecía una recompensa económica de 40 mil pesos para agredir al obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, la Fiscalía General del Estado mantiene abierta una carpeta de investigación por los delitos de amenazas y apología del delito. Ante estos hechos y el clima de inquietud generado entre la comunidad, el prelado rompió el silencio a través del Correo Diocesano para emitir un mensaje de serenidad, asegurando que no se siente intimidado ni guarda temor, al tiempo que lamentó la instrumentalización del odio y la falta de respeto a la dignidad humana en las plataformas digitales.
Una amenaza en redes que movilizó a las autoridades
El origen de la controversia se remonta a la homilía dominical pronunciada por Mons. Juan Espinoza el pasado 27 de septiembre en la Catedral Basílica de Aguascalientes. En su sermón, el jerarca católico realizó una reflexión crítica sobre el panorama social y político del país, cuestionando la llamada “Ley Antimemes”, la entrega del país a la delincuencia y el abandono hacia las madres buscadoras, señalando que a estas últimas “muchas veces nos dicen sí con los labios y no con los hechos”.
Como respuesta a estas declaraciones, el 1 de octubre la Unidad de Delitos Cibernéticos de la Fiscalía estatal detectó un mensaje en la red social X atribuido al “creador de contenido” José Lápiz, un youtuber con más de 620 mil suscriptores y línea afín al gobierno federal, en el que ofrecía la suma de 40 mil pesos a quien “madrugara” al obispo, acompañando la publicación con insultos hacia el clero.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), encabezada por Ramón Castro Castro, denunció públicamente el ofrecimiento el 4 de octubre. Por su parte, el fiscal general del Estado, Manuel Alonso García, aclaró que no se trata de un hecho aislado sino de un patrón reiterativo de hostigamiento, por lo que la dependencia alista la orden de aprehensión correspondiente contra el señalado, advirtiendo que las redes sociales no están fuera de la ley y que este tipo de mensajes incitan a que terceros puedan cometer un delito.
La voz del pastor: “No me siento intimidado ni tengo temor”
Frente a la preocupación expresada por fieles, sacerdotes y obispos de diversas partes del país, Mons. Juan Espinoza emitió un mensaje directo a la diócesis para llamar a la calma y evitar caer en alarmismos promovidos en el entorno digital.
“En lo personal les digo: creo yo que se ha hecho de las redes sociales un juego… No me siento intimidado ni me siento con temor”, aseveró el obispo. El prelado explicó que su labor es estrictamente pastoral y espiritual, orientada a formar la conciencia cívica de los creyentes sin buscar confrontaciones ni ver a nadie como enemigo. No obstante, reconoció que le duele la intención de algunos actores mediáticos por denigrar la imagen de la Iglesia mediante la extracción de frases fuera de contexto de sus sermones.
Asimismo, el jerarca eclesial enfatizó la gravedad de fijar un precio a la integridad de cualquier persona: “El amenazar a una persona y el ponerle precio a una persona se me hace muy grave… me preocupa que esto se vaya a extender y que fácilmente se pueda decir: a esta persona elimínala, doy tanto”. Subrayó que en un estado donde el 87% de la población es católica y donde históricamente han prevalecido las relaciones cordiales de vecindad, resulta peligroso adoptar dinámicas que ponen en riesgo la convivencia pacífica y la propia vida.
La asimetría entre el discurso crítico y la apología de la violencia
Diversos análisis sobre el caso señalan que calificar este episodio como una mera “disputa” entre dos partes es impreciso. Mientras que las palabras del prelado desde el púlpito ejercieron el derecho al análisis social y al disentimiento en el espacio público, la respuesta en redes consistió en una incitación explícita a la violencia mediante un incentivo económico.
Este fenómeno pone de manifiesto los riesgos de un ecosistema digital que mercantiliza la provocación y convierte la intimidación en espectáculo, degradando la conversación pública. Ante este entorno, el obispo citó la reflexión de José Luis Martín Descalzo sobre “la hierba crece de noche”, recordando que el bien actúa de manera serena, eficaz y silenciosa, a diferencia del mal que suele hacer un ruido desmedido.
Llamado a la oración y al bien común
Al concluir su intervención, el obispo de Aguascalientes agradeció las muestras de apoyo y las oraciones recibidas, solicitando a la comunidad mantener la fe activa y dirigir sus intenciones no solo por su persona, sino por la revitalización de la diócesis y la paz de la nación.
“Pidamos por nuestro país, oremos por nuestro país, para que realmente camine por senderos de justicia y de paz. Todo lo que el obispo dice, en mi caso personal, lo quiero decir por el bien de nuestra nación y por el bien de este bendito estado de Aguascalientes”, concluyó el pastor diocesano, reiterando su bendición y el llamado a seguir caminando en unidad.
