Ciudad de México, 10 de julio de 2026.- La pérdida de dinamismo de la economía mexicana comenzó a reflejarse con mayor claridad en las finanzas públicas, luego de que los ingresos tributarios registraron su primera caída real en más de una década, mientras los recursos petroleros disminuyeron y la deuda pública continuó su trayectoria ascendente.
Entre enero y mayo de 2026, la recaudación tributaria alcanzó 2 billones 477 mil 738 millones de pesos, cifra que representó una disminución anual de 1.4 por ciento en términos reales, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. El resultado rompió una prolongada racha de crecimiento de los ingresos fiscales y colocó a la administración federal ante un escenario de menor margen presupuestario.
El retroceso estuvo relacionado principalmente con el comportamiento del Impuesto sobre la Renta, cuya captación ascendió a un billón 345 mil 229 millones de pesos, aproximadamente 72 mil 433 millones por debajo de lo previsto en el calendario oficial.
La recaudación de ISR presentó una caída real de 5.8 por ciento, atribuida a menores pagos derivados de las declaraciones anuales de personas físicas y empresas, así como a una reducción de las utilidades y de la base gravable provocada por el menor crecimiento de la actividad económica.
El debilitamiento del ISR fue compensado parcialmente por el desempeño de los impuestos relacionados con el consumo. El Impuesto al Valor Agregado alcanzó 703 mil 351 millones de pesos y creció 3.3 por ciento real, mientras que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios sumó cerca de 298 mil 799 millones, con un incremento de 6.9 por ciento.
Sin embargo, la fortaleza relativa del IVA y el IEPS no fue suficiente para evitar que los ingresos presupuestarios totales del sector público disminuyeran 1.8 por ciento en términos reales durante los primeros cinco meses del año.
A este escenario se sumó una caída anual de 3.2 por ciento en los ingresos petroleros, asociada a una menor plataforma de exportación de crudo y al efecto de la apreciación del peso sobre los recursos obtenidos por las ventas de hidrocarburos en el exterior.
Hacienda contiene el déficit mediante menor gasto
A pesar del descenso de los ingresos, el déficit público acumulado entre enero y mayo se ubicó en 418 mil 749.5 millones de pesos, alrededor de 266 mil millones por debajo de lo previsto en el programa económico de 2026.
El resultado se explicó principalmente por una contención del gasto público. Durante el periodo analizado, el sector público ejerció 3 billones 973 mil 596 millones de pesos, aproximadamente 417 mil 814 millones menos de lo programado.
Especialistas financieros han advertido que este equilibrio depende más del subejercicio presupuestario que de una recuperación estructural de los ingresos. Mantener esa estrategia podría dificultar la ejecución de proyectos de infraestructura, inversión pública y programas gubernamentales durante la segunda mitad del año.
El balance primario, que excluye el pago de intereses de la deuda, registró un superávit cercano a 15 mil millones de pesos, cuando originalmente se esperaba un déficit superior a 165 mil millones.
Deuda pública continúa aumentando
Mientras los ingresos pierden dinamismo, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medición más amplia de la deuda mexicana, llegó a aproximadamente 18.9 billones de pesos al cierre de mayo.
El monto representó un crecimiento anual de 2.9 por ciento y colocó la deuda en alrededor de 50.6 por ciento del producto interno bruto.
Aunque Hacienda reportó una disminución real de 9.6 por ciento en el costo financiero durante los primeros cinco meses del año, analistas consideran que la combinación de menor crecimiento, ingresos insuficientes y compromisos permanentes de gasto podría incrementar las necesidades de financiamiento público.
Entre las principales presiones se encuentran el pago de pensiones, los programas sociales, el gasto corriente y los apoyos recurrentes a Petróleos Mexicanos, cuya menor producción y plataforma de exportación representan uno de los principales riesgos fiscales para el cierre de 2026.
Crece el debate sobre una reforma fiscal
La debilidad de los ingresos reactivó el debate sobre la necesidad de una reforma fiscal estructural que amplíe la base de contribuyentes, reduzca la evasión y permita financiar las obligaciones crecientes del Estado sin recurrir de manera constante al endeudamiento.
Especialistas señalan que la recaudación tributaria de México como proporción de su economía permanece por debajo del promedio latinoamericano, lo que limita la capacidad gubernamental para aumentar la inversión pública y responder a contingencias económicas.
También advierten que una mayor dependencia del IVA y el IEPS vuelve a los ingresos públicos más sensibles al consumo de los hogares. Una desaceleración adicional del mercado interno podría debilitar los impuestos que actualmente compensan la caída del ISR.
La contracción de 0.8 por ciento registrada por la economía mexicana durante el primer trimestre de 2026 intensificó las preocupaciones. Las expectativas privadas apuntan a un crecimiento reducido para el conjunto del año, lo que podría dificultar el cumplimiento de las metas de recaudación y consolidación fiscal.
El reto para la Secretaría de Hacienda será equilibrar el gasto público sin afectar programas prioritarios, recuperar la captación de ISR y evitar que el menor crecimiento se traduzca en un déficit más amplio y una deuda pública todavía mayor.
La evolución de los ingresos durante el segundo semestre será determinante para conocer si la caída observada hasta mayo corresponde a un ajuste temporal o marca el inicio de un periodo prolongado de presión sobre las finanzas públicas mexicanas.
