Por Redacción
CDMX 22/06/26- Cuando Aurelio Nuño Mayer llegó a la Secretaría de Educación Pública (SEP) en agosto de 2015, lo hizo como uno de los hombres más cercanos al entonces presidente Enrique Peña Nieto y como uno de los principales operadores de las reformas estructurales del sexenio. Su misión oficial era implementar la reforma educativa; sin embargo, alrededor de esa estrategia se construyó una compleja red de contratos, programas financieros, campañas de comunicación y servicios privados que generaron cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos.
Aunque ninguna autoridad judicial acreditó que Nuño hubiera cometido actos de corrupción o se hubiera beneficiado personalmente de recursos públicos, durante su gestión surgieron diversos señalamientos relacionados con millonarios programas de infraestructura, gasto publicitario, contratación de servicios y esquemas que beneficiaron a actores privados.
El gran negocio de Escuelas al CIEN
La iniciativa más ambiciosa impulsada por Nuño fue el programa Escuelas al CIEN, presentado como el mayor proyecto de rehabilitación de infraestructura educativa en décadas.
El mecanismo consistió en obtener recursos mediante la emisión de Certificados de Infraestructura Educativa Nacional (CIEN) colocados en los mercados financieros. El gobierno proyectó movilizar alrededor de 50 mil millones de pesos para mejorar más de 33 mil escuelas públicas.
La innovación financiera fue presentada como una solución para adelantar recursos que los estados recibirían en años posteriores mediante el Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM). Los certificados fueron colocados entre inversionistas institucionales y comenzaron a cotizar en los mercados bursátiles mexicanos.
Desde el discurso oficial se destacó la transparencia del esquema, incluyendo portales públicos para consultar contratistas, avances físicos y financieros de las obras.
Sin embargo, el programa despertó críticas desde distintos sectores por varias razones:
- Generó compromisos financieros de largo plazo para las entidades federativas.
- Se cuestionó que una parte importante de los recursos terminara en constructoras y empresas contratistas.
- Diversos analistas señalaron retrasos en la ejecución de obras.
- Existieron observaciones sobre escuelas incluidas en listas de beneficiarios sin recibir intervenciones completas.
En términos periodísticos, Escuelas al CIEN constituyó probablemente el mayor flujo de recursos asociado a la gestión de Nuño y el principal espacio donde participaron empresas privadas de construcción, supervisión y equipamiento educativo.
La publicidad como prioridad presupuestal
Si hubo un rubro que llamó la atención de especialistas y organizaciones civiles fue el gasto en comunicación social.
Datos de la Cuenta Pública de 2017 revelaron que la SEP ejerció aproximadamente 1,963 millones de pesos en comunicación social, cuando el Congreso había aprobado originalmente alrededor de 70 millones de pesos para ese concepto. Diversos medios documentaron que esto representó un incremento superior al 2,600%.
Las campañas estaban enfocadas principalmente en:
- Promoción de la reforma educativa.
- Difusión del nuevo modelo educativo.
- Campañas institucionales de la SEP.
- Cobertura de giras y eventos encabezados por Nuño.
Diversos críticos señalaron que el gasto coincidió con la creciente proyección política del funcionario, quien llegó a ser considerado aspirante presidencial dentro del PRI.
Organizaciones de observación del gasto público cuestionaron que la SEP destinara más recursos a difusión que a necesidades urgentes de infraestructura en numerosos planteles.
El mercado de la evaluación docente
Otro fenómeno surgido alrededor de la reforma educativa fue la creación de un mercado privado de capacitación.
La obligatoriedad de las evaluaciones docentes impulsó la aparición de empresas, consultoras y centros de capacitación que ofrecían cursos de preparación para maestros. Diversas organizaciones magisteriales denunciaron que muchos docentes se sintieron obligados a contratar esos servicios para mejorar sus posibilidades de aprobación.
Aunque nunca se acreditó una vinculación directa entre la SEP y dichas empresas, la reforma generó un mercado educativo paralelo que movió millones de pesos en capacitación, certificaciones y materiales especializados.
El negocio no estaba dentro de la SEP, pero surgió como consecuencia directa del nuevo modelo de evaluación impulsado por Nuño.
Los contratos asociados a la reforma educativa
La implementación de la reforma educativa implicó miles de contratos relacionados con:
- Producción de materiales educativos.
- Desarrollo de plataformas tecnológicas.
- Consultoría especializada.
- Comunicación social.
- Capacitación.
- Evaluación y certificación.
- Infraestructura escolar.
La magnitud del proceso convirtió a la SEP en uno de los mayores compradores de servicios del gobierno federal durante esos años.
Especialistas en transparencia señalaron que buena parte de esos recursos terminó concentrándose en grandes proveedores de comunicación, tecnología y construcción.
El antecedente de la Estafa Maestra
Otro tema que alcanzó a la SEP durante el sexenio de Peña Nieto fue el esquema posteriormente conocido como la La Estafa Maestra.
Investigaciones periodísticas documentaron que diversas dependencias federales utilizaron convenios con universidades públicas para subcontratar empresas que posteriormente presentaban irregularidades o incluso resultaban inexistentes.
La SEP apareció en distintas investigaciones relacionadas con convenios y contrataciones de ese periodo. No obstante, las responsabilidades específicas han sido materia de investigaciones separadas y no existe una sentencia que establezca responsabilidad personal de Nuño en esos mecanismos. Las autoridades educativas sostuvieron en su momento que los contratos cuestionados no habían sido celebrados directamente con las empresas señaladas.
¿Existió un beneficio político?
Más allá de los contratos y programas, varios analistas consideran que el principal rendimiento obtenido por Aurelio Nuño fue político.
La estrategia de comunicación de la SEP lo convirtió durante 2016 y 2017 en uno de los funcionarios con mayor exposición mediática del gabinete federal. Las giras permanentes, anuncios de infraestructura, presentación del nuevo modelo educativo y campañas nacionales colocaron su imagen en el centro del debate público.
Su nombre comenzó a aparecer en encuestas y análisis sucesorios rumbo a la elección presidencial de 2018, hasta que finalmente abandonó la SEP para integrarse a la campaña de José Antonio Meade.
Conclusión
La evidencia documental disponible permite identificar tres grandes áreas donde circularon recursos multimillonarios durante la gestión de Aurelio Nuño:
- Escuelas al CIEN, un esquema financiero de 50 mil millones de pesos que involucró mercados bursátiles, contratistas y gobiernos estatales.
- Comunicación social y propaganda, donde la SEP registró uno de los mayores incrementos presupuestales del sexenio.
- El ecosistema privado derivado de la reforma educativa, integrado por consultoras, capacitadoras, evaluadores y proveedores tecnológicos que encontraron oportunidades de negocio alrededor de la nueva política educativa.
Hasta la fecha no existe una resolución judicial que demuestre que Aurelio Nuño obtuvo beneficios económicos personales de estos programas. Sin embargo, la magnitud de los recursos movilizados, el crecimiento extraordinario del gasto publicitario y las críticas a la ejecución de varios proyectos mantienen vigente el debate sobre quiénes fueron los verdaderos beneficiarios económicos de la reforma educativa impulsada durante el sexenio de Peña Nieto.
