Roma, 5 de abril de 2026 — En su primer mensaje de Pascua como pontífice, el papa León XIV lanzó una fuerte advertencia sobre cómo el mundo se está habituando a la violencia y la muerte masiva, llamando a rechazar la resignación y elegir la paz a través del diálogo.
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, ante decenas de miles de fieles reunidos en la Plaza, el pontífice pronunció la tradicional bendición Urbi et Orbi y afirmó: “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos”.
León XIV, elegido en mayo de 2025 tras el fallecimiento de Francisco, es el primer papa estadounidense en la historia (nacido como Robert Francis Prevost en Chicago en 1955, con larga trayectoria misionera en Perú y perteneciente a la Orden de San Agustín). En su intervención, evitó nombrar conflictos específicos —como las tensiones en Medio Oriente que se han agudizado en los últimos meses—, pero el mensaje resonó claramente en un contexto global marcado por guerras en curso.
El pontífice urgió a “quienes tienen armas en sus manos” a deponerlas y a “quienes tienen el poder de desatar guerras” a elegir la paz: “No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”.
Además, citó las últimas palabras públicas de su predecesor Francisco, quien un año antes había denunciado la “gran sed de muerte” en los conflictos mundiales. León XIV también convocó a una nueva Vigilia de Oración por la Paz en el Vaticano para el próximo 11 de abril, continuando una iniciativa iniciada en 2025.
Durante toda su primera Semana Santa, el papa ha mantenido un tono sobrio pero firme contra la violencia y el abuso del poder. En el Vía Crucis del Viernes Santo cargó personalmente la cruz y criticó las formas contemporáneas de dominación; en la misa de la Cena del Señor lamentó una “humanidad de rodillas por tantos ejemplos de brutalidad”.
El mensaje pascual de este Domingo de Resurrección enfatiza la esperanza cristiana: la resurrección de Jesús como llamada a “dar vida a un mundo nuevo, de paz y unidad”, rechazando la globalización de la indiferencia que ya denunciaba Francisco.
El discurso ha sido ampliamente difundido en redes y medios internacionales, coincidiendo con la celebración de la Pascua en un momento de especial tensión geopolítica. Para muchos observadores, representa la continuidad del compromiso de la Iglesia católica con la paz, adaptada al estilo más directo y menos diplomático del nuevo pontífice.
En un mundo que, según el Papa, corre el riesgo de normalizar la tragedia, León XIV invitó a creyentes y no creyentes por igual a no paralizarse ante el mal y a trabajar activamente por la reconciliación.
