Ciudad de México, 29 de marzo de 2026.- El Estadio Azteca, el icónico “Coloso de Santa Úrsula”, volvió a rugir tras casi dos años de remodelaciones para la Copa del Mundo 2026. En su reapertura, la Selección Mexicana protagonizó un intenso duelo amistoso ante Portugal que terminó 0-0, dejando sensaciones encontradas entre los más de 84 mil aficionados que llenaron las gradas.14
El partido, programado como preparación rumbo al Mundial que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, tuvo un ambiente de gala. Pirotecnia, cánticos y la emoción de ver nuevamente el legendario escenario —que albergó las Copas del Mundo de 1970 y 1986— marcaron la noche del sábado 28 de marzo. Sin embargo, el marcador no se movió y el empate generó abucheos al final, aunque también reconocimiento por la entrega tricolor.
Un duelo de altura y resistencia
México salió con intensidad. Obed Vargas tuvo la primera oportunidad clara del partido con un disparo que levantó al público. Raúl Jiménez lideró el ataque, mientras Érik Lira y Piojo Alvarado (por la derecha) aportaron equilibrio y desborde en el mediocampo.
Portugal, que sintió los efectos de la altura de la Ciudad de México, tuvo en Gonçalo Guedes a su hombre más peligroso. El delantero generó varias llegadas y en una de ellas obligó a una gran intervención de Tala Rangel para evitar el gol. En el segundo tiempo, el técnico Roberto Martínez realizó cambios masivos, incluyendo la entrada de Paulinho, quien al final reconoció: “No me sorprendió, tienen calidad”.
Javier Aguirre, director técnico mexicano, también movió el banquillo con ingresos de Quiñones, Charly Rodríguez, Berterame, Ledezma y la “Hormiga” González. Esta última lideró un peligroso contragolpe en los minutos finales, pero Rui Silva le negó el gol. El público respondió con cánticos de “¡Hormiga, Hormiga!”.
El “Vasco” Aguirre resumió el esfuerzo: “Estuvimos a la altura”. Por su parte, jugadores como Piojo Alvarado y Tala Rangel se mostraron conformes con el resultado, aunque entendieron la frustración de la afición.
La reinauguración del Azteca: listo para la historia
El estadio, ahora conocido también como Estadio Banorte en algunos contextos comerciales, lució renovado tras las obras que lo preparan para recibir cinco partidos del Mundial 2026 (tres de fase de grupos y dos de eliminatorias). La capacidad rondó los 84-87 mil espectadores, y aunque hubo detalles como caos vial por el protocolo FIFA y un lamentable incidente donde un aficionado falleció tras caer del segundo nivel, la fiesta futbolística predominó.4
Hubo momentos de tensión: protestas previas con mantas alusivas a la ausencia de Cristiano Ronaldo (“CR7 no vino porque aquí matan”), abucheos a la Selección y hasta el clásico grito homofóbico. Aun así, el Azteca demostró una vez más por qué es uno de los templos más emblemáticos del fútbol mundial.
Sensaciones agridulces rumbo al Mundial
Para México, el 0-0 deja un balance positivo en cuanto a competitividad ante un equipo europeo de jerarquía, pero también la necesidad de mejorar la definición. Portugal dominó por momentos sin lograr concretar, y el partido se convirtió en una prueba de carácter más que de espectáculo.
Paulinho, desde el lado luso, elogió el nivel mostrado por El Tri. Mientras tanto, la afición mexicana ya sueña con que este Azteca renovado sea testigo de gestas mayores en la Copa del Mundo que inicia en apenas dos meses y medio.
El empate sin goles no robó protagonismo a la verdadera estrella de la noche: un Estadio Azteca listo para escribir nuevos capítulos de gloria. El fútbol regresó a casa… y el mundo lo está viendo.
