Ciudad del Vaticano, 29 de marzo de 2026 – En la Solemnidad del Domingo de Ramos, que inaugura la Semana Santa, el papa León XIV presidió la misa en la Plaza de San Pedro y pronunció una homilía en la que presentó a Jesucristo como el “Rey de la paz”, lanzando un firme llamado a deponer las armas y rechazar toda forma de violencia y guerra.0
Durante su intervención, el Santo Padre conectó la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén —montado en un asno, símbolo de humildad y no de poder militar— con su pasión y muerte en la cruz. “Como Rey de la paz, mientras cargaba con nuestros sufrimientos y era traspasado por nuestras culpas, Él «se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca» (Is 53,7). No se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra”, afirmó, citando el profeta Isaías.0
León XIV enfatizó que la paz constituye el corazón del Evangelio y que los cristianos están llamados a rechazar la violencia, que “solo genera más violencia”. Recordó que Dios rechaza la guerra y no puede ser invocado para justificar ningún enfrentamiento: “Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: «Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!» (Is 1,15)”.0
El Pontífice contrastó la mansedumbre de Cristo con el clima de tensiones y preparativos bélicos que se viven en el mundo: “Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra. Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia”. Y añadió: “Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”.0
Además, León XIV vinculó las llagas de Cristo con el sufrimiento actual de la humanidad, especialmente el de las víctimas de la guerra, la pobreza, la enfermedad y la opresión. Invitó a los fieles a acompañar a Jesús en su camino hacia la cruz, transformando el dolor en un acto de entrega total por amor y misericordia.
La homilía concluyó con una oración del obispo italiano Tonino Bello dirigida a la Virgen María, encomendando a la Madre de Dios el dolor de los pueblos y pidiendo que mantenga viva la esperanza en medio de las tinieblas.
Esta celebración marca la primera Semana Santa del pontificado de León XIV, elegido en mayo de 2025. Su mensaje refuerza la doctrina constante de la Iglesia sobre la paz como don de Cristo y responsabilidad compartida de todos los creyentes, en un contexto global marcado por múltiples conflictos armados.
La misa, que incluyó la bendición de palmas y olivos, reunió a miles de fieles en la Plaza de San Pedro y abre oficialmente la Semana Santa 2026, que culminará con la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección.
