El gobierno de Aguascalientes rechaza presiones federales para retrasar la transacción; la operación sigue en manos de privados mientras se acerca el cierre definitivo programado para mayo
Aguascalientes, 18 de febrero de 2026 – El titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Ciencia y Tecnología (SEDECYT), Esaú Garza de Vega, negó rotundamente cualquier intervención del gobierno estatal en el proceso de venta de la planta COMPAS (Cooperation Manufacturing Plant Aguascalientes), la factoría conjunta de Nissan y Mercedes-Benz que cesará operaciones el 31 de mayo próximo.
En respuesta directa a un reporte publicado por la agencia Reuters el pasado 12 de febrero, Garza de Vega rechazó la versión que sugería que la Secretaría de Economía federal habría solicitado a las autoridades de Aguascalientes entorpecer o retrasar las negociaciones para impedir que una empresa china —como BYD o Geely— concretara la compra antes de las delicadas conversaciones comerciales con Estados Unidos en el marco de la revisión del T-MEC.
“El gobierno del estado no ha intervenido ni intervendrá en esta transacción, que es estrictamente privada entre los accionistas de COMPAS. Respetamos el marco legal, la autonomía empresarial y no participamos en decisiones de compraventa que corresponden exclusivamente a las partes involucradas”, declaró el secretario en declaraciones exclusivas.
El funcionario confirmó que existe comunicación fluida tanto con la Secretaría de Economía federal como con representantes de la planta, pero insistió en que el rol del estado se limita a facilitar condiciones de inversión y monitorear el impacto económico y laboral, sin actuar como intermediario o obstaculizador en el proceso.
Contexto de alto interés internacional
La planta COMPAS, inaugurada en 2017 con una inversión inicial de mil millones de dólares y capacidad para producir hasta 230 mil vehículos al año, ha generado una intensa puja tras el anuncio oficial de su cierre definitivo. De un grupo inicial de nueve empresas interesadas —la mayoría de origen chino—, las finalistas son BYD, Geely (ambas chinas) y la vietnamita VinFast, enfocada en vehículos eléctricos.
Esta operación ocurre en un escenario de tensiones comerciales: México aplicó en diciembre pasado aranceles elevados (hasta 35-50% en sectores clave) a importaciones provenientes de China y otros países sin tratados de libre comercio equivalentes, medida vista como una respuesta a presiones estadounidenses para evitar la triangulación de productos chinos hacia el mercado norteamericano.
Reuters señaló que el gobierno federal preferiría postergar cualquier adquisición por parte de firmas chinas hasta después de las negociaciones con Washington, pero el desmentido de SEDECYT refuerza que no hay acciones concretas de intervención estatal en Aguascalientes.
Impacto laboral y económico en juego
La planta emplea directamente a cientos de trabajadores (con estimaciones que superan los 800-3 mil considerando cadena de valor), y su cierre progresivo ya inició: la producción de modelos Infiniti concluyó en noviembre de 2025, mientras que las líneas de Mercedes-Benz (principalmente el GLB) operan hasta mayo.
Garza de Vega enfatizó el compromiso del gobierno estatal con la preservación del empleo y la atracción de inversiones de calidad en el sector automotriz, uno de los pilares económicos de Aguascalientes. “Buscamos que cualquier nuevo proyecto genere valor agregado, empleo estable y fortalezca la competitividad local, independientemente del origen del capital, siempre dentro de la ley”, añadió.
Hasta el momento no se ha anunciado comprador definitivo ni plazos exactos para el cierre de la operación, aunque fuentes del sector indican que podría resolverse en los próximos meses. El gobierno de Aguascalientes mantiene una postura de apertura a la inversión extranjera, pero reitera que su función es promotora y no decisoria en transacciones privadas como esta.
