Washington D.C., 18 de enero de 2026 – Por primera vez en al menos medio siglo, Estados Unidos registró en 2025 una migración neta negativa: más inmigrantes abandonaron el país que los que ingresaron, marcando un cambio drástico en las tendencias demográficas del país, según estimaciones actualizadas del Brookings Institution publicadas esta semana.
De acuerdo con el análisis de economistas del think tank (Wendy Edelberg, Tara Watson y Stan Veuger), la migración neta en 2025 osciló entre -10,000 y -295,000 personas, un fenómeno no visto desde hace más de 50 años. Este saldo negativo contrasta fuertemente con los años previos, cuando el país recibía entre 1 y 3 millones de inmigrantes anuales durante la administración Biden.
El principal factor detrás de esta reversión ha sido la agresiva política migratoria implementada por la administración del presidente Donald Trump desde su toma de posesión en enero de 2025. Entre las medidas clave destacan:
- El cierre casi total de cruces irregulares en la frontera sur, con una caída drástica en llegadas (de 1.41 millones en 2024 a apenas 67,000-70,000 en 2025 bajo programas de parole o notificación de comparecencia).
- La suspensión o eliminación de programas humanitarios, incluyendo admisiones de refugiados (de 105,000 en 2024 a entre 7,600 y 12,000 en 2025).
- Restricciones en visas temporales y no inmigrantes.
- Un aumento significativo en las deportaciones y la presión para salidas voluntarias.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reporta que, desde enero de 2025, se han realizado más de 605,000 deportaciones formales (removals), una cifra que el gobierno califica como récord histórico en su primer año. Sin embargo, analistas independientes como Brookings estiman un número más conservador de alrededor de 310,000 a 315,000 removals durante todo 2025, argumentando que muchas acciones se concentran en el interior del país y no necesariamente superan los niveles de años anteriores en términos netos.
Aun más llamativo es el fenómeno de la “autodeportación” voluntaria. El DHS afirma que casi 1.9 millones de inmigrantes indocumentados abandonaron el país por su cuenta desde enero de 2025, impulsados por el miedo a detenciones, incentivos económicos (como pagos de hasta $3,000 y vuelos gratuitos a través de la app CBP Home) y la percepción de que el ingreso o permanencia es cada vez más imposible.
Expertos independientes cuestionan la precisión de estas cifras de autodeportación (algunos las estiman entre 210,000 y 405,000 adicionales por encima de lo normal), atribuyéndolas en parte a cambios en patrones de respuesta a encuestas y no solo a salidas reales verificadas. Aun así, coinciden en que el efecto combinado de las políticas ha generado una salida masiva y una reducción histórica en nuevos ingresos.
Impacto económico y social
El reporte de Brookings advierte que esta tendencia, que podría continuar en 2026 con una migración neta entre -925,000 y +185,000, tendrá consecuencias: menor crecimiento del PIB, debilitamiento del consumo (entre $60 y $110 mil millones menos en dos años) y un freno en la creación de empleo, especialmente en sectores dependientes de mano de obra inmigrante.
Mientras la Casa Blanca celebra estos números como una victoria en seguridad nacional y control fronterizo, organizaciones de derechos humanos y economistas advierten sobre los costos humanos, económicos y demográficos de largo plazo.
Este hito marca el inicio de una nueva era en la historia migratoria de Estados Unidos, donde el flujo neto se invirtió por primera vez en generaciones bajo una política de enforcement máximo.
