El sábado 28 de febrero de 2026, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció y confirmó mediante transmisiones VHF que ningún buque puede transitar por el Estrecho de Ormuz, tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Fuentes como Reuters, la misión naval de la Unión Europea (Aspides) y la agencia iraní Tasnim reportan que el estrecho está cerrado de facto: múltiples petroleros y buques mercantes han revertido curso o evitado la zona, según datos AIS y alertas marítimas.
Este estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es la ruta principal para cerca del 20% del petróleo mundial (aproximadamente 17-21 millones de barriles diarios en 2025), incluyendo exportaciones de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán. Irán depende completamente de esta vía para sus exportaciones, lo que hace la medida de alto costo propio.
El precio del Brent cerró el viernes 27 de febrero en torno a 72.87 dólares por barril, con un alza del +2.87% ese día y +18% acumulado desde finales de 2025 por tensiones previas. El cierre ha generado disrupciones inmediatas en el tráfico marítimo, con suspensión de envíos por parte de varias compañías petroleras y de gas.
Impacto en México
México importa poco crudo por esta ruta (sus fuentes principales son producción interna y Estados Unidos), pero depende en 60-70% de gasolinas y diésel refinados importados, principalmente de refinerías en el Golfo de México estadounidense. Un alza sostenida en los precios internacionales del petróleo elevaría los costos de importación de combustibles terminados.
El gobierno aplica estímulos fiscales al IEPS para amortiguar aumentos en los precios al público de Magna, Premium y diésel. El impacto en las gasolineras no es automático ni inmediato: depende de la duración del cierre, las reservas estratégicas y las decisiones de política pública. Expertos indican que, si la situación persiste, podría reflejarse en mayores costos para Pemex y las finanzas públicas, con posible presión inflacionaria, aunque el gobierno monitorea para mitigar efectos en los consumidores.
En resumen, el cierre del Estrecho de Ormuz —confirmado por múltiples fuentes internacionales— representa un riesgo significativo para el suministro energético global. En México, el efecto sería indirecto pero potencialmente relevante si el bloqueo se prolonga, con el gobierno preparado para ajustar subsidios y precios según evolucione la crisis.
