Tucson, Arizona / 23 de febrero de 2026 – Apenas un mes después de su creación oficial, la Joint Interagency Task Force-Counter Cartel (JITF-CC), la nueva unidad interinstitucional liderada por el Pentágono, ya demostró su valor operativo: proporcionó inteligencia clave que permitió a las fuerzas mexicanas localizar y abatir a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado uno de los narcotraficantes más poderosos y buscados del mundo.

La unidad fue inaugurada el 15 de enero de 2026 en una ceremonia de corte de listón en Tucson, Arizona, bajo el mando del Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM). Su director es el general de brigada de la Fuerza Aérea Maurizio Calabrese, y agrupa a personal de Defensa, Seguridad Nacional (DHS), Justicia (DOJ) y la comunidad de inteligencia estadounidense en un enfoque de “todo el gobierno”.
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“Esta es la siguiente fase del enfoque de todo el gobierno para identificar, perturbar y desmantelar las operaciones de los cárteles que amenazan a Estados Unidos”, explicó el general Gregory M. Guillot, comandante de USNORTHCOM, durante el evento.
Su misión declarada es mapear redes completas de cárteles —no solo a sus líderes—, aprovechando la experiencia contraterrorista acumulada contra Al Qaeda o ISIS, pero adaptada a la estructura más difusa y lucrativa del crimen organizado transnacional. Según el propio general Calabrese, en la cúspide de los cárteles hay apenas unos cientos de miembros clave, pero operan con entre 200.000 y 250.000 “contratistas independientes” que mueven droga, armas y dinero.
Primer gran éxito: inteligencia “made in USA” para la operación de Jalisco
Según funcionarios estadounidenses citados por Reuters, The Washington Post y Fox News, el JITF-CC elaboró un “target package” (paquete de objetivos) detallado sobre El Mencho con información de agencias federales y de inteligencia. Esa inteligencia complementaria fue entregada al gobierno mexicano, que diseñó y ejecutó íntegramente el operativo militar en Jalisco el fin de semana pasado.

El resultado: Oseguera Cervantes, de 59 años y con una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por EE.UU., fue abatido. Fuentes mexicanas confirmaron que “fuerzas mexicanas ejecutaron el operativo” y que el éxito “es suyo”, aunque reconocieron la “colaboración con información de inteligencia del gobierno de Estados Unidos”.
La muerte del capo desató una ola de violencia en más de media docena de estados: autos incendiados, bloqueos carreteros y ataques con más de 250 incidentes reportados en 24 horas. El gobierno mexicano desplegó 2.000 soldados adicionales a Jalisco.
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“Los cárteles operan distinto a Al Qaeda o ISIS; sus motivaciones son diferentes, por eso es aún más importante identificar redes completas para poder desmantelarlas”, declaró Calabrese a Reuters semanas antes del operativo.
¿Qué rol se espera que juegue en la lucha contra los cárteles en México y el mundo?
Analistas y exfuncionarios ven en el JITF-CC un giro estratégico:
- En México: Mayor coordinación bilateral sin presencia física de tropas estadounidenses en territorio mexicano. Se trata de inteligencia en tiempo real, vigilancia y mapeo de rutas de fentanilo, metanfetaminas y precursores químicos. Fuentes de la DEA indican que la designación de cárteles como organizaciones terroristas (impulsada por la administración Trump) abrió la puerta a recursos de vigilancia “prácticamente ilimitados”.
- En la frontera: Con sede en Tucson y vinculado al Centro Nacional de Coordinación de la Fuerza de Tarea de Seguridad Nacional, el grupo busca sincronizar operaciones para cerrar el flujo de fentanilo que ha causado más de 100.000 muertes anuales por sobredosis en EE.UU.
- A nivel global: Aunque su enfoque primario es el corredor México-Estados Unidos —principal fuente de fentanilo y cocaína hacia Norteamérica—, los cárteles mexicanos tienen presencia en Europa, Asia y América Latina. La inteligencia generada por el JITF-CC podría compartirse con aliados a través de mecanismos existentes como la JIATF-South (en el Caribe y Pacífico), permitiendo golpes coordinados contra laboratorios de precursores en China o rutas marítimas en el Pacífico.
Expertos como Jack Riley, ex subdirector de la DEA, advierten que la estrategia de “decapitación” de líderes tiene resultados mixtos —los cárteles se fragmentan y surgen nuevos violentos—, pero el enfoque de redes completas del JITF-CC busca ir más allá: “No solo matar al jefe, sino desmantelar toda la estructura”.
Contexto histórico y desafíos
Esta no es la primera vez que Washington crea una fuerza de tarea contra el narcotráfico (recordemos la JIATF-South de los años 90), pero sí la primera con liderazgo militar explícito y enfocada exclusivamente en los cárteles mexicanos bajo el paraguas contraterrorista.
Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum representa una oportunidad de cooperación sin comprometer la soberanía, siempre y cuando la ejecución permanezca en manos mexicanas. Para Washington, es respuesta directa a la crisis de fentanilo y a la presión política interna.
Queda por ver si el JITF-CC logrará lo que décadas de Plan Mérida y operativos unilaterales no consiguieron: reducir estructuralmente el poder de los cárteles. Por ahora, su primer mes de vida ya dejó el mensaje más claro posible: la guerra contra los cárteles ha entrado en una nueva fase más integrada y agresiva.
