La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta serias dificultades en la Cámara de Diputados, ya que la coalición gobernante no dispone de los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución.
Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, reconoció que ante la falta de apoyo de aliados clave como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), lo más sensato sería “darle la vuelta a la página” a la iniciativa y concentrarse en otros proyectos legislativos que sí generen consensos amplios.
“Al buen entendedor, pocas palabras (…), aunque tenemos mayoría simple, no alcanzamos la mayoría calificada (…) y no soy mago ni alquimista, soy realista”, expresó Monreal durante una visita a Puebla.
El legislador morenista precisó que Morena cuenta con 253 votos seguros, pero para aprobar una reforma constitucional se necesitan alrededor de 330 votos (considerando la asistencia habitual en el pleno). Ello implica sumar al menos 70 votos adicionales, cifra que no está garantizada debido al rechazo anticipado del PT y el PVEM, principalmente por desacuerdos en la fórmula de reparto del financiamiento público a los partidos.
La propuesta presidencial mantiene el esquema vigente: 30% de los recursos se distribuyen de manera igualitaria entre los partidos y 70% según el porcentaje de votación obtenida en la elección anterior. El PT ha condicionado su respaldo a una modificación de esta fórmula.
Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados del PT, reiteró que su bancada no acompañará la reducción del financiamiento si no se ajusta el reparto. Advirtió que, sin los votos de PT y PVEM, la reforma “difícilmente llegará” al Senado y podría ser desechada desde la propia Cámara de Diputados. Incluso afirmó que “la presidenta está mal asesorada”.
Aun con el panorama adverso, Monreal insistió en concluir el proceso legislativo ya iniciado. “Lo que más conviene es que demos paso al proceso y concluyamos el ejercicio en lo que será la votación en el pleno; ya cada uno expresará su posición, que yo espero sea racional, respetuosa, con razones y argumentos”, señaló.
Solicitó respetar las posturas de los aliados sin caer en polémicas, actuando con tolerancia para no agravar las diferencias. Como alternativa, mencionó el Plan B al que ha hecho referencia la presidenta Sheinbaum, aunque aclaró no conocer sus detalles concretos, solo que lo considera lógico ante el seguimiento cercano a las mesas de trabajo.
Por su parte, Víctor Hugo Lobo, presidente de la Comisión de Reforma Política y Electoral (de Morena), informó que las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Reforma Política y Electoral analizarían el calendario entre el 5 y 6 de marzo, con el objetivo de dictaminar la iniciativa “en breve, tal vez a mitad de semana”. El martes 10 de marzo de 2026 se reunirían para procesar y dictaminar el proyecto.
La reforma electoral de Sheinbaum contempla ajustes constitucionales en temas como el financiamiento de partidos, la estructura del INE y otros aspectos del sistema electoral, pero la falta de unidad en la coalición gobernante pone en riesgo su aprobación por la vía constitucional.
El posicionamiento de Monreal refleja un ejercicio de realismo político dentro de Morena, priorizando la cohesión de la alianza y la búsqueda de avances en otras agendas legislativas ante la imposibilidad numérica actual.
