La ciudad de las Twin Cities se convierte en epicentro de la mayor ofensiva migratoria de Trump, con miles de arrestos, dos muertes por agentes federales y demandas estatales para frenar la “invasión”
Minneapolis, 26 de enero de 2026 – La capital de Minnesota vive una de las semanas más tensas de su historia reciente. La Operación Metro Surge, lanzada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) bajo la administración Trump, ha convertido las calles de Minneapolis y St. Paul en un campo de confrontación abierta entre agentes federales de ICE y Patrulla Fronteriza, comunidades inmigrantes, activistas y autoridades locales.
Desde mediados de diciembre de 2025 y con intensidad creciente en enero, miles de agentes han sido desplegados en la región metropolitana, logrando —según cifras oficiales del DHS— más de 3.000 arrestos enfocados en “criminales peligrosos”, incluyendo personas con antecedentes por delitos graves y vinculadas a redes de fraude (como el escándalo de guarderías somalíes). El gobierno federal defiende la operación como cumplimiento estricto de las leyes migratorias y remoción de amenazas a la seguridad pública.
Sin embargo, la realidad en terreno ha generado una reacción masiva y polarizada:
- Protestas masivas en medio del frío extremo: Miles de personas han marchado en temperaturas bajo cero, exigiendo el retiro inmediato de los agentes. El 23 de enero se registró una huelga general en Minnesota, con cierres de negocios y paralizaciones parciales. Las manifestaciones continúan, con reportes de uso de gas lacrimógeno, balas de pimienta y munición no letal contra manifestantes.
- Dos tiroteos fatales en menos de un mes: El caso más reciente ocurrió el 24 de enero, cuando agentes de la Patrulla Fronteriza mataron a tiros a Alex Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años y enfermero de UCI residente en Minneapolis. Videos de testigos y análisis forenses preliminares muestran que Pretti fue retenido y desarmado antes de recibir múltiples disparos (al menos 10 en menos de cinco segundos, según expertos). Este es el segundo incidente mortal: un tiroteo previo involucró a otro agente federal. Las autoridades federales justifican las acciones como respuesta a amenazas, pero testigos y videos contradicen versiones oficiales, generando acusaciones de uso excesivo de fuerza y ejecuciones extrajudiciales.
- Respuesta local y legal: El gobernador Tim Walz, el alcalde Jacob Frey y el Fiscal General de Minnesota han calificado la operación como una “invasión” que viola la Décima Enmienda y genera “trauma generacional” en niños y familias. Las ciudades de Minneapolis y St. Paul, junto al estado, presentaron demandas federales para detener el despliegue. Un juez ordenó preservar evidencia de los tiroteos y se esperan audiencias clave esta semana. El jefe de policía de Minneapolis criticó públicamente las tácticas federales como “caóticas” e “inconstitucionales”.
El miedo reina en barrios inmigrantes: residentes reportan agentes enmascarados y armados en calles, detenciones en vehículos públicos y acoso generalizado. Escuelas han pasado a clases virtuales para proteger a familias, y activistas denuncian vigilancia masiva. Desde el lado conservador, se critica la resistencia local como obstrucción a la ley federal, con llamados a invocar la Ley de Insurrección si la situación escala.
Minneapolis se ha transformado en símbolo nacional de la división profunda sobre inmigración en 2026. Con más de medio millón de deportaciones desde el inicio del segundo mandato de Trump, la pregunta es si la presión local —reforzada por las muertes y las demandas— forzará una desescalada, o si el gobierno federal intensificará la operación en su promesa de la mayor deportación masiva de la historia moderna.
Por ahora, la ciudad permanece en vilo, con protestas pacíficas pero crecientes y el riesgo latente de más violencia.
