Productividad en auge, creación de puestos en cero la “Gran Congelación” algorítmica fractura la economía en dos velocidades
Washington, 5 de noviembre de 2025. En un mercado laboral que parece atrapado en una “Gran Congelación”, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha lanzado una advertencia contundente: la inteligencia artificial (IA) está permitiendo a las empresas “hacer más con menos”, reduciendo la creación de empleos a casi cero y fracturando la economía en dos velocidades. “La creación de empleo está muy cerca de cero”, afirmó Powell en su conferencia de prensa posterior a la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), ajustando los datos de nóminas no agrícolas para eliminar sobreconteos estadísticos. Esta declaración, que resuena en el ecosistema algorítmico global, plantea un dilema para la política monetaria: ¿cómo equilibrar el auge de la productividad impulsado por la IA con un desempleo que amenaza con escalar, especialmente entre los jóvenes y en sectores de cuello blanco?

Un “no contratar, más despidos”: Los datos que confirman la alerta de Powell
La visión de Powell no es alarmismo aislado. El informe de Situación del Empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) para agosto de 2025, el más reciente disponible a fecha de hoy, mostró solo 22.000 puestos de trabajo netos creados, una cifra anémica que contrasta con el crecimiento del PIB del 4% en el tercer trimestre. Economistas de Dow Jones anticipan una caída adicional de 60.000 empleos en octubre, con la tasa de desempleo estancada en el 4,3% pero con señales de debilidad: la tasa de búsqueda activa de empleo entre desempleados es la más baja en años, y el desempleo entre recién graduados universitarios supera el 5%.
La firma Challenger, Gray & Christmas reporta 946.000 despidos en lo que va de año el nivel más alto desde 2020, de los cuales más de 17.000 se atribuyen directamente a la IA y 20.000 a la automatización en general. Gigantes como Amazon lideran la ola: la empresa ha recortado 30.000 puestos corporativos (cerca del 10% de su plantilla de oficinas) y recientemente eliminó 14.000 gerentes medios para “optimizar capas organizacionales” mediante algoritmos de IA. Target y Paramount siguen patrones similares, congelando contrataciones en áreas como marketing y análisis de datos, donde herramientas como los modelos de lenguaje grandes (LLM) de OpenAI o Google DeepMind asumen tareas antes humanas.
Powell describe este fenómeno como una “economía en forma de K”: los hogares de altos ingresos y corporaciones tech se benefician de la IA, con inversiones masivas en centros de datos y hardware que impulsan el PIB, mientras los consumidores de bajos ingresos enfrentan presiones, optando por bienes esenciales y reduciendo el gasto discrecional. “Tenemos riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el empleo”, resumió el banquero central, justificando el reciente recorte de tasas al 3,75%-4% pese a la inflación persistente. A diferencia de la burbuja puntocom de los 90, Powell traza una “línea clara”: estas inversiones en IA generan ganancias reales y productividad sostenida, no especulación volátil.
Voces expertas: ¿Apocalipsis laboral o renacimiento algorítmico?
El pulso de la prospectiva en IA y trabajo pinta un panorama mixto, con expertos divididos entre el pesimismo estructural y el optimismo transformador. Roman Yampolskiy, profesor de IA en la Universidad de Louisville, es tajante: “No es una cuestión de si, sino de cuándo: la IA y robots humanoides reemplazarán el 99% de los trabajos en los próximos cinco años, sin un ‘plan B’ viable”. En industrias data-rich como la manufactura, el Foro Económico Mundial (WEF) estima que la IA acelerará reemplazos laborales un 40% más rápido que en sectores con datos escasos, potencialmente eliminando 2 millones de puestos manufactureros para finales de 2025.
Sin embargo, informes como el Índice de IA 2025 de Stanford Human-Centered AI (HAI) contrarrestan con evidencia empírica: la IA no solo boosts productividad en un 20-30%, sino que reduce brechas de habilidades en la fuerza laboral, creando roles híbridos en ética algorítmica, curación de datos y diseño de prompts. PwC’s Global AI Jobs Barometer 2025 es aún más bullish: las habilidades en IA generan un 56% de prima salarial, con empresas que adoptan algoritmos experimentando 3x más crecimiento en ingresos y 2x en salarios. “La IA libera a los trabajadores de tareas repetitivas, permitiendo foco en lo creativo e interpersonal”, sostiene un estudio de Northwestern University, donde el 84% de los empleados reportan mayor satisfacción laboral con herramientas IA.
McKinsey advierte de la inmadurez: el 99% de las compañías invierten en IA laboral, pero solo el 1% la integra maduramente, lo que explica la “congelación” actual. Encuestas de Pew Research revelan un divorcio público-experto: solo el 27% de los estadounidenses ve positivo el impacto de la IA en el trabajo, versus el 73% de los especialistas. Para la Generación Z, la respuesta es pragmática: un auge en posgrados como “tiempo estratégico” ante la amenaza algorítmica a empleos entry-level.
Hacia un futuro incierto: ¿Qué sigue para el algoritmo del empleo?
Powell insiste en que la Fed “vigilará de cerca” a los grandes empleadores, que señalan no expandir plantillas por años. La gobernadora Lisa Cook, del FOMC, refuerza: los riesgos laborales superan los inflacionarios, abriendo la puerta a más recortes de tasas en diciembre. Pero el verdadero desafío prospectivo radica en la transición: BCG’s AI at Work 2025 reporta momentum en adopción, con líderes priorizando resultados tangibles, pero gaps en upskilling.
La IA no es solo disruptora, sino reconfiguradora. Políticas como renta básica universal o incentivos fiscales para reconversión laboral podrían mitigar la economía, pero requieren visión global. Mientras, el mensaje de Powell es claro, el algoritmo del futuro del trabajo ya corre, y no espera por nadie. ¿Estás listo para el reboot?
