1 de marzo de 2026
El proyecto Perfect Day Mexico de Royal Caribbean, planeado como un destino privado tipo parque acuático temático en la costa de Mahahual (municipio de Othón P. Blanco, Quintana Roo), y el Royal Beach Club Cozumel en la isla de Cozumel, han generado un intenso debate en las comunidades locales y entre grupos ambientalistas desde su anuncio en 2024, con apertura prevista para 2027 y 2026 respectivamente.
El proyecto en Mahahual: Perfect Day Mexico
Royal Caribbean describe Perfect Day Mexico como un destino exclusivo para pasajeros de cruceros, con capacidad para alrededor de 21,000 visitantes diarios, enfocado en experiencias temáticas mexicanas. Incluye un parque acuático con múltiples toboganes (hasta 31 según descripciones), barrios temáticos, playas, piscinas y atracciones que buscan mantener a los turistas dentro del complejo (“cautivos”, según críticos).
El sitio propuesto se ubica cerca del puerto de Costa Maya, en una zona de selva baja, manglares y vegetación costera. La compañía anunció el proyecto en octubre de 2024, con construcción planeada para avanzar hacia una inauguración a finales de 2027.
Sin embargo, el avance ha enfrentado obstáculos regulatorios y oposición comunitaria. En enero de 2026, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impuso una clausura total temporal al proyecto por realizar obras sin autorización de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Las irregularidades incluyeron relleno y compactación de caminos en zonas de manglar, demolición de estructuras antiguas y manejo de escombros. En febrero de 2026, Profepa determinó que no se habían violado los sellos de clausura en inspecciones posteriores, aunque la medida restrictiva seguía vigente en reportes de finales de febrero.
Adicionalmente, un juzgado federal concedió una suspensión definitiva en febrero de 2026 a la organización Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS) contra cambios en el uso de suelo aprobados por autoridades municipales y estatales en más de 100 hectáreas en Mahahual. Críticos argumentan que estos cambios no contaron con consultas adecuadas.
Un elemento que intensificó la atención pública fue la captura de imágenes de un jaguar (Panthera onca) en el predio mediante cámaras trampa instaladas por Cristóbal González, instructor de buceo, residente de Mahahual y director regional de Whale Guardians. Las fotos, tomadas en octubre de 2025 y compartidas en redes sociales, muestran al felino moviéndose en el área central del proyecto propuesto, lo que González interpreta como evidencia de que el sitio es hábitat activo de fauna emblemática de la Selva Maya. La Manifestación de Impacto Ambiental presentada por la empresa reconoce la presencia de 39 especies de fauna en el predio, incluyendo aves amenazadas como el hocofaisán y el pavo de monte, y especies bajo protección especial.
En respuesta, comunidades y colectivos organizaron la “Pajareada por Mahahual” para el 1 de marzo de 2026 para recaudar fondos para acciones legales y sensibilizar sobre la biodiversidad aviar del área.
Cristóbal González y otros activistas han llamado a Semarnat, autoridades estatales y federales a reconsiderar el proyecto por sus impactos en el tejido social y ambiental, cuestionando también el beneficio económico real para la comunidad local frente a una corporación multinacional.
Royal Caribbean ha mantenido que el proyecto avanza y cuenta con apoyo mayoritario según encuestas internas y reuniones comunitarias, aunque no ha hecho públicos los detalles metodológicos ni resultados completos de esas consultas.
El proyecto en Cozumel: Royal Beach Club Cozumel
En paralelo, Royal Caribbean desarrolla el Royal Beach Club Cozumel, con apertura prevista para finales de 2026. El complejo, con inversión estimada en $75 millones USD, se ubicaría en la zona de Playa Mía (adquirida por la empresa), ofreciendo acceso exclusivo a playas, piscinas, bares, snorkel y otras amenidades para hasta 4,000 visitantes diarios, también restringido a pasajeros de cruceros.
El proyecto entró en fase de evaluación ambiental oficial por autoridades mexicanas. La organización Conservación, Investigación y Manejo Ambiental de Cozumel (CIMAC A.C.), liderada por la bióloga Guadalupe Martín, ha impulsado una campaña de oposición. Recolectaron miles de firmas (alrededor de 7,700 en plataformas digitales a finales de febrero de 2026, y más de 5,000 reportadas en otras fuentes) bajo el lema “No al Mega Proyecto de Royal Caribbean en Cozumel – Detengamos Royal Beach Club”. Argumentan riesgos de privatización de playas públicas, afectaciones a manglares y arrecifes, y cuestionan la dependencia económica en cruceros, recordando la regeneración ambiental observada durante la pandemia cuando disminuyeron los arribos.
CIMAC ha tenido éxito previo al detener un cuarto muelle en la isla por amenazas al arrecife. La organización sostiene que Cozumel se beneficia más de actividades como buceo y snorkel que de la masificación por cruceros.
Royal Caribbean ha enfatizado que estos destinos complementan la oferta turística sin sobrecargar infraestructura existente.
Perspectivas encontradas
Ambos proyectos reflejan la tensión clásica entre desarrollo turístico de gran escala y conservación en Quintana Roo, una región dependiente del turismo de cruceros pero vulnerable por sus ecosistemas costeros y terrestres. Mientras la empresa insiste en beneficios económicos y consultas previas, grupos locales y ambientalistas destacan impactos irreversibles en biodiversidad (incluyendo especies protegidas), falta de consultas transparentes y concentración de ganancias fuera de las comunidades.
A la fecha de esta publicación, los frenos legales (clausura parcial, suspensiones y evaluaciones pendientes) mantienen el avance en incertidumbre, aunque Royal Caribbean no ha modificado públicamente sus fechas objetivo de apertura. El debate continúa activo en redes, peticiones y acciones comunitarias.
