La escalada en el conflicto entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel ha alcanzado un nuevo nivel crítico en el sector energético del Golfo Pérsico. Este jueves 19 de marzo de 2026 ( tiempo local ), la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán emitió una dura advertencia: continuará atacando infraestructuras energéticas de los aliados estadounidenses en la región hasta su “completa destrucción” si se repiten los golpes contra sus propias instalaciones.
El comunicado de la IRGC, difundido a través de medios estatales iraníes como la agencia Fars y Tasnim, responde directamente a un ataque reportado el miércoles contra las instalaciones gasísticas de South Pars (Pars Sur), en la costa sur de Irán. South Pars forma parte del mayor yacimiento de gas natural del mundo, compartido con Qatar (donde se conoce como North Field). Fuentes iraníes atribuyen el bombardeo a Israel, en el marco de la guerra en curso, y lo califican como un “grave error” que ha abierto una “nueva fase” del conflicto.
En represalia inmediata, Irán lanzó misiles y drones contra objetivos energéticos en el Golfo. Uno de los impactos más significativos ocurrió en la noche del miércoles contra la refinería y complejo industrial de Ras Laffan en Qatar, el mayor centro de producción y exportación de gas natural licuado (GNL) del planeta, que representa alrededor del 20% del suministro global. QatarEnergy confirmó “daños extensos” en el sitio, incluyendo un incendio que fue controlado por equipos de emergencia, aunque sin reportes iniciales de víctimas fatales. El gobierno qatarí, a través de su portavoz de Exteriores Majed al-Ansari, condenó los ataques como “peligrosos e irresponsables”, argumentando que ponen en riesgo la seguridad energética mundial.
Además, se reportaron impactos en instalaciones de los Emiratos Árabes Unidos, como restos de misiles en el campo de gas Habshan y el yacimiento Bab, que llevaron al cierre temporal de operaciones. Arabia Saudita interceptó misiles y drones dirigidos a sus territorios, aunque no se confirmaron daños mayores en sus refinerías clave.
La IRGC emitió órdenes de evacuación para varios sitios específicos, incluyendo:
• En Arabia Saudita: la refinería Samref y el complejo petroquímico Jubail.
• En Emiratos Árabes Unidos: el campo de gas Al Hosn.
• En Qatar: el complejo petroquímico Mesaieed, Mesaieed Holding Company y la propia refinería de Ras Laffan.
La amenaza explícita indica que estas instalaciones “se han convertido en blancos legítimos” y serán atacadas “en las próximas horas” si persisten las agresiones. El cuerpo militar enfatizó que no buscaba inicialmente extender la guerra a infraestructuras petroleras ni dañar economías vecinas, pero que la defensa de sus activos energéticos obliga a responder contra objetivos vinculados a Estados Unidos y sus socios.
Hasta ahora, los ataques iraníes se habían concentrado mayoritariamente en bases militares estadounidenses y aliados en la región. El giro hacia instalaciones energéticas civiles marca una escalada preocupante, con precios del petróleo Brent superando los 110 dólares por barril y el gas europeo registrando alzas significativas, según reportes de mercado.
Expertos advierten que una intensificación podría interrumpir gravemente el flujo global de energía, dada la dependencia del Golfo Pérsico para cerca del 20% del petróleo mundial y una porción clave del GNL. Qatar, como principal exportador de GNL, ya había suspendido producción temporalmente en incidentes previos de marzo (incluyendo ataques con drones el 2 de marzo), lo que agravó la volatilidad.
El conflicto, iniciado a finales de febrero, continúa sin señales claras de desescalada, con ambos bandos priorizando ahora el dominio sobre recursos energéticos estratégicos.
