La politóloga de 39 años busca la continuidad del gobierno de Rodrigo Chaves y ganar en primera vuelta con un discurso de seguridad inspirado en El Salvador
San José, Costa Rica – 1 de febrero de 2026 – Este domingo, más de 3.7 millones de costarricenses acuden a las urnas en las elecciones generales para elegir presidente, vicepresidentes y 57 diputados de la Asamblea Legislativa, en un contexto marcado por la creciente preocupación por la inseguridad ligada al narcotráfico y la violencia.
La gran favorita según las encuestas más recientes es Laura Fernández Delgado, de 39 años, politóloga y exministra de la Presidencia y de Planificación Nacional y Política Económica durante la administración de Rodrigo Chaves. Candidata del derechista Partido Pueblo Soberano (PPSO), Fernández se presenta como la heredera natural del actual mandatario, prometiendo continuidad de sus políticas y un giro firme hacia la “mano dura” contra la delincuencia.
Fernández ha expresado abiertamente su admiración por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, particularmente por su estrategia antipandillas y la construcción de megaprisones. Propone completar una cárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo CECOT de El Salvador, declarar estados de excepción en zonas de alta incidencia delictiva (suspendiendo temporalmente ciertas garantías individuales para capturar a narcotraficantes y sicarios), aumentar penas y fortalecer las sanciones contra el crimen organizado.
Encuestas como la del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica la ubican alrededor del 40-44% de intención de voto, lo que le daría la posibilidad de ganar en primera vuelta sin necesidad de balotaje (requiere al menos 40% de los votos válidos). La oposición está fragmentada entre unos 19 candidatos restantes, con figuras como Álvaro Ramos (Partido Liberación Nacional, socialdemócrata) y Claudia Dobles (ex primera dama, centroizquierda) rondando el 9% o menos, mientras un significativo porcentaje de indecisos (alrededor del 26-28%) podría definir el resultado.
Sus críticos, incluidos opositores y analistas, advierten que estas propuestas de “Bukelización” podrían derivar en autoritarismo, debilitar instituciones democráticas y erosionar derechos humanos, contrastando con la tradición de Costa Rica como uno de los países más estables y pacíficos de Centroamérica. Fernández defiende que la seguridad es la principal demanda ciudadana y que “no hay que cambiar lo que está dando resultados”.
El voto se desarrolla desde las 6:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. en jornada continua, con resultados preliminares esperados a partir de las 8:45 p.m. hora local. El nuevo presidente asumiría el 8 de mayo de 2026 para el período 2026-2030.
La jornada electoral transcurre con normalidad, aunque con alto nivel de escepticismo entre los jóvenes y un llamado general a la participación para definir si Costa Rica profundiza el giro conservador o busca alternativas más moderadas.
