Samantha Ruíz Esparza Durón negó las acusaciones de extorsión que se han difundido y aseguró que su destitución se debió a que visibilizó el autogobierno que una interna ejercía dentro del penal.

Samantha Ruíz Esparza Durón, quien fuera directora del Centro de Reinserción Social (Cereso) femenil de Aguascalientes, negó las acusaciones de extorsión que se han difundido y aseguró que su destitución se debió a que visibilizó el autogobierno que una interna ejercía dentro del penal.
En declaraciones al medio BI Noticias, la exfuncionaria señaló que fue cesada por “injusticias” y rechazó categóricamente haber recibido pagos irregulares. Esto luego de que el Observatorio de Violencia Social y de Género (OVSG) la acusara de haber cobrado 50 mil pesos a cambio de tramitar el traslado de una interna al Cereso de San Luis Potosí, traslado que finalmente no se concretó.
Ruíz Esparza explicó que el movimiento de la interna obedecía exclusivamente a criterios operativos, debido a que la mujer contaba con un perfil de alto liderazgo y privilegios dentro del Cereso, derivados de los talleres de repostería y lonchería que dirigía, los cuales le permitían acceso a alimentos enlatados, uniformes adicionales y cosméticos.
La exdirectora relató que, aunque el director del penal de San Luis Potosí había dado su autorización para recibir a la interna, el ingreso nunca se concretó tras varias horas de espera, por lo que la mujer tuvo que ser regresada a Aguascalientes.
Ruíz Esparza también acusó que su destitución estuvo vinculada a la denuncia de una presunta relación sentimental entre la psicóloga del penal y la interna, evidencia que fue presentada al entonces director del Cereso, Jonás Chávez, quien le indicó detener la investigación.
Posteriormente, y según su versión, varias trabajadoras del centro fueron removidas, entre ellas una criminóloga, otra oficial y finalmente ella misma.
