La administración Trump revocó permisos de entrada a México para decenas de funcionarios, en un gesto que eleva las tensiones diplomáticas y apunta contra posibles vínculos con el narcotráfico.

El gobierno de Estados Unidos ha revocado las visas de al menos 50 políticos y funcionarios mexicanos, como parte de una estrategia más agresiva para presionar en la lucha contra los cárteles y sus presuntos aliados políticos, reporta la agencia Reuters.
Aunque sólo algunos casos han sido divulgados públicamente, fuentes diplomáticas mexicanas indicaron que la medida alcanza principalmente a personajes del partido oficialista Morena, aunque también impacta a funcionarios de otras fuerzas políticas.
Entre los nombres reconocidos se encuentra la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, quien negó cualquier vínculo con actividades delictivas tras confirmarse la cancelación de su visa.
El Departamento de Estado de EE. UU. defiende su potestad para revocar visas sin necesidad de explicación pública, argumentando que puede hacerlo si considera que el individuo ha realizado acciones “contrarias al interés nacional de Estados Unidos”.
El anuncio ha generado inquietud en el círculo político mexicano, dado que muchos funcionarios requieren visa para viajes oficiales o gestiones internacionales. La medida también pone en tensión la cooperación bilateral en temas de seguridad y narcotráfico.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que no cuenta con información oficial sobre los afectados, pues Estados Unidos no informa al gobierno mexicano sobre cancelaciones de visas, al considerarlas asuntos personales.
Por el momento, no se ha publicado una lista oficial con todos los nombres afectados ni detalles de las causas específicas para cada revocación.
