Morena domina la política mexicana, pero no logra avances significativos en seguridad ni en crecimiento económico, según análisis de The Economist
Ciudad de México, 25 de enero de 2026 – Mientras el izquierdismo inspirado en Fidel Castro se desvanece en países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, en México el movimiento liderado por Morena continúa siendo una fuerza dominante en la región. Sin embargo, tras casi una década en el poder –primero con Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum–, el partido enfrenta crecientes dificultades para cumplir con sus promesas centrales: mejorar la seguridad pública y detonar un crecimiento económico sostenido.
De acuerdo con un análisis publicado por The Economist el 20 de enero de 2026, Morena se ha consolidado como “el partido de izquierda más fuerte en el mundo democrático”, controlando la Presidencia, el Congreso y buena parte de las gubernaturas. No obstante, esta hegemonía “sobre el papel” no se traduce en resultados concretos frente a los problemas estructurales del país.
En materia de seguridad, la violencia persiste como uno de los talones de Aquiles. A pesar de ajustes en la estrategia –con Sheinbaum intentando marcar distancia de la política de “abrazos, no balazos” de su antecesor–, los índices de homicidios y la influencia del crimen organizado siguen siendo elevados. El medio británico destaca que el gobierno no ha logrado revertir la inseguridad, un factor que erosiona la confianza ciudadana y limita el desarrollo.
En el ámbito económico, el panorama es igualmente preocupante. El crecimiento ha sido débil durante los años de Morena en el poder. Para 2026, se proyecta un avance del PIB de apenas 1.3%, una cifra modesta que coloca a México entre las economías de menor desempeño en América Latina. Iniciativas emblemáticas como el Plan México de Sheinbaum –que buscaba elevar la inversión al 25% del PIB– se han quedado cortas: en 2025, la inversión alcanzó solo el 22%.
Además, el bajo dinamismo económico pone en riesgo la sostenibilidad de los amplios programas de bienestar social, pilar de la popularidad de Morena. Con finanzas públicas presionadas y poco margen para mantener el gasto social sin reformas profundas, el gobierno enfrenta el dilema de equilibrar sus compromisos redistributivos con la necesidad de atraer inversión y generar empleo.
El contexto externo complica aún más el escenario. La relación con Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, genera incertidumbre adicional en temas comerciales, migratorios y de seguridad. Sin embargo, The Economist subraya que las debilidades principales de México son internas: falta de reformas estructurales, incentivos perversos consolidados y una hegemonía política que no ha impulsado cambios profundos.
A pesar de estos retos, Morena mantiene una base sólida de apoyo gracias a sus políticas sociales y al carisma heredado de López Obrador. El verdadero examen para Sheinbaum y su partido será demostrar que el poder abrumador puede traducirse en transformación real, en lugar de estancamiento. De lo contrario, el dominio de la izquierda mexicana podría empezar a flaquear, justo cuando el resto del continente izquierdista se debilita.
