El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado a finales de febrero de 2026 con ataques aéreos conjuntos que resultaron en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ha escalado rápidamente a una guerra regional. Irán ha respondido con una campaña masiva de represalias mediante más de 800 drones y 200 misiles dirigidos contra bases estadounidenses y objetivos en países del Golfo, incluyendo los Emiratos Árabes Unidos.
Dubái, tradicionalmente promocionado como un refugio seguro en una región volátil —gracias a su baja tributación, lujo y estabilidad percibida—, ha recibido impactos directos. Ataques han afectado aeropuertos, infraestructuras petroleras y zonas residenciales de alto standing, como Palm Jumeirah, donde restos de misiles causaron explosiones cerca de hoteles de lujo como el Fairmont The Palm, generando incendios y heridos. El espacio aéreo emiratí permanece parcialmente cerrado desde el sábado 28 de febrero, limitando severamente los vuelos comerciales y dejando varados a miles de personas, incluidos unos 15 mil pasajeros y más de 6 mil tripulantes en cruceros anclados en puertos de Dubái y Qatar.
En este escenario de incertidumbre, los ultrarricos residentes o temporalmente en Dubái han activado planes de evacuación de emergencia. Familias adineradas pagan sumas exorbitantes —hasta 200 mil dólares o más por asiento en jets privados— para garantizar salidas seguras. La ruta más utilizada implica conducir horas por el desierto hasta Mascate, en Omán, donde el espacio aéreo opera con mayor normalidad, para luego volar hacia destinos europeos como Ginebra (Suiza) u otros en Occidente.
Evrim, una residente turca madre de dos hijos que vive en Palm Jumeirah, relató a la agencia AFP: “Cuando vimos el fuego, nos dijimos: ‘vale, es hora de irse’”. Tras una explosión cercana provocada por interceptaciones de misiles, su familia condujo seis horas hasta Omán y pagó 200 mil dólares por un vuelo privado a Suiza, donde planean aguardar el fin del conflicto. “Estamos muy nerviosos, principalmente por los niños. Cuando oyeron el sonido de la explosión se asustaron”, agregó, expresando temor a que Arabia Saudita se involucre directamente y cierre más rutas aéreas.
Empresas especializadas en charters privados, como Air Charter Service, confirman un aumento explosivo en la demanda. Glenn Phillips, jefe de publicidad de la firma, indicó que han organizado múltiples vuelos de evacuación desde Mascate, aunque los precios se han disparado por la escasez de aeronaves disponibles —muchas varadas en aeropuertos cerrados— y la reticencia de operadores a volar en zona de riesgo.
Otras alternativas incluyen salidas terrestres hacia Arabia Saudita, cuyos aeropuertos siguen operativos, aunque obtener visados rápidos representa un obstáculo para algunos. Servicios de chóferes privados también han visto un repunte entre occidentales adinerados.
Mientras tanto, los de ingresos más modestos enfrentan mayores dificultades. Un británico anónimo describió a AFP la lucha por conseguir asientos en vuelos comerciales desde Mascate: precios inflados y disponibilidad que desaparece en minutos. Su familia —incluida su esposa embarazada y un hijo de tres años— logró boletos a Hyderabad (India) como paso intermedio hacia Tailandia. “Aunque mi hijo no entiende lo que está pasando, está claramente descolocado”, dijo, pero insistió: “Nos encanta Dubái y lo consideramos nuestro hogar. Tenemos totalmente la intención de volver en cuanto nazca nuestro hijo y las cosas se calmen”.
Gobiernos como Reino Unido y Alemania han desplegado aviones a Omán para repatriar ciudadanos, mientras que EE.UU. y otros han emitido alertas urgentes para abandonar la región por cualquier medio disponible.
La crisis también genera efectos colaterales globales. China ordenó a sus refinerías suspender temporalmente exportaciones de gasolina y diésel para priorizar el abastecimiento interno, ante el riesgo de disrupciones en el Golfo Pérsico. El canciller chino Wang Yi urgió en diálogo con su par saudita frenar la escalada y retomar el diálogo.
Dubái, con su skyline icónico, parques temáticos y centros comerciales de lujo, ve amenazado su estatus de “oasis seguro”. La guerra, en su quinto día al momento de esta nota (5 de marzo de 2026), deja en evidencia la fragilidad de la percepción de invulnerabilidad en uno de los hubs financieros más opulentos del mundo.
