Los Ángeles Vence 5-4 a Toronto en la 11ª Entrada y Consagra su Novena Serie Mundial
¡La ciudad del ángel se viste de azul una vez más! En una noche que pasará a los anales del béisbol como una montaña rusa de emociones, los Los Angeles Dodgers han conquistado su noveno título de la Serie Mundial, derrotando a los Toronto Blue Jays por 5-4 en un electrizante Juego 7 que se extendió hasta la undécima entrada. Con este triunfo, los Dodgers se convierten en el primer equipo en 25 años en repetir como campeones, emulando la hazaña de los Yankees de 2000 y consolidando su dominio en la década de 2020 con tres anillos en seis años. ¿Dinastía? Absolutamente, y el algoritmo de apuestas ya lo sabía desde el pitcheo inicial.

El Rogers Centre, sede de esta batalla canadiense, fue testigo de un drama digno de Hollywood –irónicamente, con estrellas de Los Ángeles como protagonistas–. Los Blue Jays, impulsados por su joven estrella el novato Trey Yesavage, tomaron la delantera temprana y mantuvieron a raya a la ofensiva angelina durante gran parte del encuentro. Pero los Dodgers, fieles a su reputación de remontadas imposibles, no se rindieron. En la octava entrada, Max Muncy conectó un jonrón solitario que recortó la ventaja a una carrera, inyectando vida a un dugout que había visto benches vaciándose en un conato de bronca que involucró hasta al pitcher Landon Knack y varios Jays saltando la baranda.
El clímax llegó en la novena: Miguel Rojas, el utility man insertado en la alineación para “dar energía” desde el Juego 6, empató el marcador con un jonrón en cuenta llena contra el relevista Jeff Hoffman. ¡El estadio retumbó! Pero la verdadera magia se cocinó en extra innings. Tras fallar en una oportunidad con bases llenas en la décima, los Dodgers cargaron las bases de nuevo en la undécima, solo para que los Jays las dejaran vacías con un gran outfield de Andy Pages. Y entonces, el catcher Will Smith –quien ya había sido clave en la defensa– la sacó del parque con un slider de 2-0 de Shane Bieber, directo al bullpen de Toronto. 5-4, Dodgers. Fin del juego. Fin de la serie.
No podemos dejar de lado al héroe silencioso: Yoshinobu Yamamoto. El japonés, firmado con el contrato más millonario para un pitcher en la historia, lanzó 2 y 2/3 entradas de alivio para su tercera victoria en la Serie, escapando de una bases llenas en la novena que bien pudo haber coronado a los Jays. En total, Yamamoto acumuló más de 15 entradas en la postemporada permitiendo solo dos carreras –una estadística que lo pone en compañía de leyendas como Randy Johnson y Madison Bumgarner, según datos de ESPN.
Para los Dodgers, este título es redención y afirmación. Mookie Betts, pese a sus baches, contribuyó con hits clave en el Juego 6 que forzó este decisivo, mientras que el bullpen –con Tyler Glasnow sellando la novena del viernes– demostró por qué L.A. es el equipo a vencer. Los Blue Jays, por su parte, se despiden con la cabeza en alto: su remontada en el Juego 6 (que los Dodgers ganaron 3-1 en un final polémico con una bola atascada en la pared) y el empuje de rookies como Yesavage auguran un futuro brillante en el norte.
Desde el algoritmo que predijo un 58% de chances para L.A. post-Juego 6, hasta las calles de Dodger Stadium que ya palpitan con un desfile triunfal, este triunfo es más que un trofeo: es un statement. ¿El próximo? Quién sabe, pero si el béisbol es un juego de probabilidades, los Dodgers acaban de hackear el sistema. ¡Felicidades, campeones!
