Sindicatos y empresarios alertan desabasto crónico de medicinas, saturación hospitalaria y riesgo financiero estructural
Puebla, 10 de diciembre de 2025.- Durante la 116 Asamblea General Ordinaria del Instituto Mexicano del Seguro Social, celebrada este martes en Puebla, líderes sindicales y representantes del sector patronal hicieron un reclamo directo y sin rodeos a la presidenta Claudia Sheinbaum y al director general del IMSS, Zoé Robledo: el Instituto vive una crisis severa que combina desabasto recurrente de medicamentos e insumos, saturación extrema de hospitales y quirófanos, y una presión financiera que pone en peligro su viabilidad a mediano plazo.

José Luis Carazo, vocero de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), pintó un panorama dramático de la operación diaria: clínicas y hospitales trabajando al límite, ambulancias recorriendo varios nosocomios en busca de camas disponibles, pacientes esperando meses por cirugías, escasez de especialistas y equipos parados por falta de mantenimiento. A ello sumó el impacto de las enfermedades crónicas, que ya consumen cerca del 20 % de los ingresos del organismo.
El dirigente sindical fue especialmente crítico con la incorporación de nuevos programas sociales al IMSS sin recursos etiquetados. “Se nos pide ampliar cobertura, pero sin una fuente de financiamiento clara. El IMSS puede y quiere colaborar con la política social del país, pero no puede ser quien la financie a costa de los derechohabientes que han cotizado toda su vida”, enfatizó.
Carazo recordó que, aunque las reservas financieras del Instituto alcanzan hoy los 620 mil millones de pesos —cifra que se ha duplicado en los últimos años—, el equilibrio actuarial ideal requeriría más de 2.3 billones de pesos, lo que representa una alerta roja para la sostenibilidad del sistema.
En la misma sesión, el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Alejandro Malagón, coincidió en la gravedad del diagnóstico, pero puso el acento en la necesidad de generar más empleo formal masivo. “El futuro del IMSS depende de que más mexicanos coticen. Cada empleo con seguridad social es un ladrillo que fortalece al Instituto”, afirmó. Destacó que en los últimos seis años se incorporaron más de 1.4 millones de mujeres al régimen obligatorio y llamó a acelerar la apertura de estancias infantiles para seguir esa tendencia.
Tanto obreros como patrones coincidieron en pedir acciones inmediatas: revisión urgente del modelo de compras consolidadas, fondo extraordinario de abasto para 2026, construcción de unidades médicas más pequeñas y cercanas a la población, y una política agresiva de formalización laboral y, sobre todo, recursos adicionales para los nuevos compromisos de cobertura universal.

Al cierre de la asamblea no hubo respuesta oficial por parte de la Presidencia ni de la dirección del IMSS a las demandas planteadas. Voces al interior del Instituto reconocen problemas serios de abastecimiento y ocupación hospitalaria, pero aseguran que ya se preparan licitaciones de emergencia para cerrar el año.
Los líderes sindicales dejaron claro que, de no haber soluciones concretas en las próximas semanas, valorarán medidas de presión conjuntas para defender el derecho a la salud de 80 millones de derechohabientes. La cuenta regresiva, dicen, ya comenzó.
