El senador Alfonso Cepeda Salas, líder nacional del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) y miembro del grupo parlamentario de Morena, llamó desde la tribuna del Senado de la República a derogar la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007, a la que calificó como “nefasta” por haber afectado negativamente las condiciones de retiro de miles de trabajadores al servicio del Estado.
En su intervención, Cepeda Salas reconoció los avances en materia de seguridad social durante los gobiernos de la Cuarta Transformación, destacando la creación del Fondo de Pensiones para el Bienestar, impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, y el decreto emitido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que congela la edad de jubilación para los trabajadores incluidos en el décimo transitorio de la ley.
Sin embargo, insistió en que el principal pendiente es eliminar los efectos de la reforma de 2007, que introdujo un sistema de cuentas individuales administradas por Afores en reemplazo del esquema solidario anterior, elevó la edad mínima de jubilación a 65 años (frente a los 58 años previos con ciertos requisitos de servicio) y modificó el cálculo de las pensiones, pasando a basarse en la Unidad de Medida y Actualización (UMA) en lugar del salario mínimo o el último sueldo, lo que ha resultado en montos más bajos para muchos jubilados, especialmente en el apartado B (trabajadores del sector público bajo el régimen nuevo).
El legislador propuso medidas concretas para corregir estas desigualdades:
- Aumentar la aportación del Estado como patrón, similar a lo ocurrido en 2020 para los trabajadores del apartado A.
- Homologar los topes de pensiones entre los apartados A y B del servicio público.
- Elevar el límite de las pensiones de 10 a 25 UMAS.
“El Estado no puede ser menos que el sector empresarial, ni sus trabajadores son de segunda categoría. Las y los trabajadores del apartado B merecen salarios y pensiones justas y proporcionales. Y para que esto suceda, debemos erradicar todos los dispendios, lujos y privilegios”, expresó Cepeda Salas.
El senador trazó como meta y compromiso personal y colectivo “dejar sin efecto la nefasta reforma de 2007”, afirmando que se trata de “una deuda que muy pronto tenemos que saldar en este Senado de la República”. Remató señalando que “hoy queda claro que la ruta de la transformación no son las pensiones de hambre ni mucho menos las pensiones millonarias”.
La declaración de Cepeda Salas, difundida ampliamente en redes sociales y portales especializados en el magisterio, refleja una demanda histórica de sectores sindicales, particularmente del magisterio, que han criticado la reforma de 2007 por considerarla un retroceso en derechos laborales y previsionales adquiridos. Aunque en los últimos años se han implementado complementos vía el Fondo de Pensiones para el Bienestar para mejorar montos en regímenes de cuentas individuales (principalmente para quienes ganan hasta cierto tope salarial), la derogación total de la reforma sigue siendo un reclamo pendiente en el debate legislativo.
