El presidente de Grupo Corona fue privado de la libertad frente a su familia en Atenguillo; su cuerpo, con signos de violencia, fue hallado días después en un contexto de persistente inseguridad en el estado
Guadalajara, Jalisco.- La Fiscalía del Estado de Jalisco confirmó el homicidio de José Adrián Corona Radillo, presidente de Grupo Corona, un destacado empresario de la industria tequilera originario de Tonaya. El crimen ocurrió tras su secuestro el 27 de diciembre de 2025, cuando viajaba con su familia por una carretera en la región Sierra Occidental.
Según autoridades, Corona Radillo se dirigía a Puerto Vallarta acompañado de su pareja e hijos. En el crucero conocido como Volcanes, municipio de Atenguillo, sujetos armados interceptaron el vehículo, despojaron a los ocupantes de pertenencias y se llevaron solo al empresario, sin herir al resto de la familia. No se registró exigencia de rescate.
Dos días después, el 29 de diciembre, el cuerpo fue localizado a un costado de la carretera, cerca del sitio del secuestro. Presentaba golpes y heridas por arma de fuego. Los restos fueron entregados a sus familiares el 1 de enero de 2026, y la Vicefiscalía Regional investiga el móvil del homicidio, sin avances públicos sobre responsables.
José Adrián Corona Radillo representaba la tercera generación de una familia empresarial influyente en Tonaya. Bajo su liderazgo, Grupo Corona —dedicado a la producción y comercialización de tequila y mezcal— empleaba a cientos de personas y mantenía relaciones directas con más de 110 productores de agave. La empresa apostó por productos de alto volumen y bajo costo, consolidando su presencia en el mercado nacional.
El asesinato generó consternación en sectores empresariales y sociales. La Asociación de Mujeres Profesionistas y Empresarias Jaliscienses lo recordó como un generoso empleador: “Don Adrián será recordado por su generosidad y visión, especialmente por haber brindado empleo a tantas mujeres, contribuyendo de manera significativa al desarrollo de nuestra comunidad”.
Este caso resalta la vulnerabilidad de figuras productivas en Jalisco, entidad marcada por la influencia del crimen organizado, con altos índices de homicidios, desapariciones y violencia en zonas rurales y carreteras. La región Sierra Occidental, ruta clave hacia la costa, ha sido escenario recurrente de interceptaciones y delitos de alto impacto, en un contexto estatal donde persisten disputas territoriales entre grupos delictivos.
