Bernardo Bravo, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, fue un activista agrícola que denunció extorsiones sistemáticas contra productores de limón.

El hombre asesinado en Michoacán y conocido por su defensa del sector limonero fue Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán. Fue encontrado sin vida en su camioneta, con huellas de violencia, en un tramo de la carretera Apatzingán–Presa del Rosario, en la localidad de La Tinaja.
Bravo asumió la dirección de la ACVA el 9 de octubre de 2024 y provenía de una tradición familiar de al menos 30 años como productor de limón. Desde ese cargo, se dedicó a denunciar públicamente las extorsiones que las organizaciones criminales imponían a los citricultores de la Tierra Caliente.
En múltiples ocasiones, Bravo señaló que las amenazas al gremio incluían el cobro de cuotas ilegales, manipulación de precios por intermediarios y presión del crimen organizado en cada etapa productiva: desde cultivo, empacado, transporte hasta comercialización.
Poco antes de su muerte, había publicado un llamado para que los productores participaran en un “tianguis limonero”, con la intención de negociar directamente con empacadoras y reducir la dependencia de intermediarios que encarecían los costos para los agricultores. Además, en marzo de este año informó que al menos 30 empacadoras habían cerrado temporalmente por la presión de amenazas a los productores.
Horas después se detuvo a Rigoberto “N”, apodado “El Pantano”, quien era sospechoso de estar vinculado tanto al asesinato como al cobro de extorsiones en la zona.
