Por Redacción | Reportaje especial
En los grandes escenarios del futbol internacional, donde la preparación física, la ciencia deportiva y la presión mediática parecen dominar cada aspecto del rendimiento, existe una dimensión menos visible que continúa acompañando a numerosos jugadores: la fe religiosa. Entre muchos jóvenes integrantes de selecciones nacionales, particularmente en países de tradición católica, la oración, la devoción mariana y la asistencia a misa forman parte de sus rutinas personales antes de disputar los encuentros más importantes de sus carreras.
Lejos de tratarse de una práctica institucional de las federaciones, estas expresiones corresponden a decisiones individuales que reflejan las convicciones personales de los futbolistas.
México: la Virgen de Guadalupe acompaña al Tri
Durante la participación de la Selección Mexicana en la Copa Mundial de 2026, las imágenes de varios futbolistas arrodillados frente a una representación de la Virgen de Guadalupe dentro de la capilla del Estadio Ciudad de México dieron la vuelta al mundo.
Entre quienes fueron captados realizando esta práctica se encuentran jóvenes seleccionados como Armando “La Hormiga” González, además de otros integrantes del plantel dirigido por el técnico Javier Aguirre. La tradición consiste en realizar una breve oración antes de salir al terreno de juego, buscando fortaleza espiritual más que un resultado deportivo específico.
El propio Armando González ha explicado públicamente que acostumbra agradecer a Dios antes de cada partido y que su relación con la fe forma parte de su vida cotidiana, independientemente del escenario deportivo.
Santiago Giménez y una fe profundamente personal
Uno de los casos más conocidos del futbol mexicano contemporáneo es el de Santiago Giménez.
Aunque su espiritualidad suele identificarse principalmente con el cristianismo evangélico y no específicamente con el catolicismo, el delantero ha reiterado que su identidad está cimentada en su relación con Jesucristo. En entrevistas y redes sociales comparte regularmente pasajes bíblicos y mensajes sobre la importancia de poner a Dios por encima del éxito deportivo.
Su testimonio ha influido especialmente entre jóvenes aficionados, quienes encuentran en el delantero un ejemplo de que la fama y la competencia internacional pueden convivir con convicciones religiosas profundas.
Familias católicas que forman deportistas
La formación religiosa también aparece en el entorno familiar de nuevas figuras del futbol mexicano.
En una entrevista reciente, el padre del joven seleccionado Gil Mora explicó que la familia mantiene una práctica católica activa, asistiendo a misa dominical y procurando que la fe sea el fundamento para la toma de decisiones personales y profesionales.
Más que enfocarse únicamente en el desarrollo deportivo, afirmó que el principal objetivo familiar es formar “un hombre de bien”.
Una tradición que viene de generaciones anteriores
La presencia del catolicismo en el futbol mexicano no es nueva.
Exseleccionados como Oribe Peralta han declarado que “la clave del éxito es Dios”, mientras que Carlos Hermosillo ha señalado que un deportista puede encomendarse a Dios, aunque el resultado final depende también del esfuerzo propio y del mérito del rival.
Asimismo, el exportero Moisés Muñoz ha narrado en diversas ocasiones que acostumbraba utilizar una playera con la imagen de la Virgen de Guadalupe debajo del uniforme durante los partidos oficiales.
La fe en otras selecciones nacionales
Aunque México representa uno de los casos más visibles por la devoción guadalupana, la religión también ocupa un lugar importante en otras selecciones.
Estados Unidos
En la selección estadounidense varios jugadores practican abiertamente el cristianismo.
Christian Pulisic ha manifestado repetidamente que su fe constituye el principal sostén de su carrera profesional. Durante las concentraciones del equipo nacional se han documentado estudios bíblicos, oraciones colectivas y reuniones de reflexión espiritual entre algunos integrantes del plantel.
Sin embargo, el propio equipo refleja una diversidad religiosa considerable, ya que también cuenta con futbolistas musulmanes, católicos y de otras confesiones.
Croacia
El capitán Luka Modrić es probablemente uno de los futbolistas católicos más conocidos del mundo.
Diversos reportajes han mostrado que suele portar un rosario, además de imágenes religiosas en sus espinilleras, reflejando una práctica de fe constante incluso durante las competencias internacionales.
Argentina
En Argentina, país de mayoría católica, numerosos futbolistas mantienen prácticas religiosas, aunque generalmente con menor exposición mediática.
El caso más emblemático sigue siendo Lionel Messi, quien en diferentes momentos ha visitado santuarios marianos, ha realizado donaciones a instituciones religiosas y frecuentemente agradece a Dios en entrevistas, aunque mantiene un perfil discreto respecto a su vida espiritual.
¿La religión mejora el rendimiento?
Especialistas en psicología del deporte señalan que la práctica religiosa puede contribuir al bienestar emocional de algunos atletas al proporcionar:
- sensación de propósito;
- mecanismos para afrontar la presión;
- estabilidad emocional;
- fortalecimiento de la resiliencia frente a lesiones o derrotas.
No existe evidencia científica de que la fe religiosa mejore directamente el rendimiento deportivo, pero diversos estudios indican que las creencias personales pueden favorecer la regulación emocional y disminuir los niveles de ansiedad competitiva cuando forman parte de una estrategia integral de afrontamiento.
Más allá del marcador
La Federación Mexicana de Futbol y la mayoría de las federaciones nacionales mantienen una posición institucional de respeto a todas las creencias religiosas, sin promover una confesión específica. Las manifestaciones de fe corresponden exclusivamente a decisiones personales de cada jugador.
En un deporte donde millones de personas observan cada movimiento dentro y fuera del campo, las expresiones religiosas de los futbolistas suelen convertirse también en mensajes públicos para nuevas generaciones. Para algunos jóvenes, persignarse antes de un partido, rezar en silencio o agradecer tras un gol no constituye una estrategia para ganar encuentros, sino una forma de recordar que el éxito deportivo no define por completo su identidad.
En ese sentido, mientras el futbol continúa siendo un espectáculo global, la fe —católica en muchos casos y cristiana en otros— permanece como un elemento íntimo que acompaña a numerosos jugadores desde las canchas infantiles hasta los estadios mundialistas.
