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La reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y el fin de las tensiones entre Washington y Teherán provocaron una caída de hasta 5% en los precios del crudo, mientras las bolsas internacionales avanzaron y el peso mexicano ganó terreno frente al dólar.
Los mercados financieros internacionales reaccionaron con optimismo tras el anuncio de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que permitirá la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
La noticia provocó una fuerte caída en los precios del crudo, luego de que los inversionistas anticiparan una normalización en el flujo energético global y una reducción de los riesgos geopolíticos que durante semanas mantuvieron bajo presión a los mercados.
El petróleo West Texas Intermediate (WTI) registró una caída cercana al 5 por ciento, mientras que el Brent también retrocedió de manera significativa, reflejando las expectativas de una mayor estabilidad en el suministro mundial de hidrocarburos.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Omán e Irán, es considerado uno de los puntos estratégicos más sensibles del planeta, ya que por esa vía transita cerca del 20 por ciento del petróleo consumido a nivel mundial. Su reapertura fue interpretada por los mercados como una señal de menor riesgo para el comercio internacional y para la seguridad energética global.
Las bolsas de valores respondieron positivamente. Los principales índices bursátiles de Asia y Europa cerraron con ganancias, mientras que los futuros de Wall Street apuntaron a una jornada favorable impulsada por la disminución de la incertidumbre geopolítica y el alivio en los precios de la energía.
En México, el peso se fortaleció frente al dólar gracias al incremento en el apetito por activos de riesgo y a la reducción de la volatilidad en los mercados internacionales. La moneda mexicana se vio favorecida por el regreso de flujos de inversión hacia economías emergentes, en un entorno de mayor confianza entre los inversionistas.
Especialistas señalaron que la caída en los precios del petróleo podría contribuir a moderar las presiones inflacionarias a nivel global, al reducir costos asociados al transporte, la producción industrial y diversos bienes de consumo.
No obstante, los analistas advierten que los mercados seguirán atentos a la implementación de los acuerdos alcanzados entre Washington y Teherán, así como a la reacción de otros actores regionales y de los países productores agrupados en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Por ahora, el acuerdo representa una señal de distensión en Medio Oriente y un respiro para la economía global, que recibió con entusiasmo una noticia capaz de modificar el panorama energético y financiero internacional en cuestión de horas.
