Ciudad de México, 16 de abril de 2026 – Tras más de dos meses de silencio y versiones contradictorias, Petróleos Mexicanos (Pemex) admitió oficialmente que el extenso derrame de hidrocarburos observado en el Golfo de México desde febrero pasado se originó en una fuga de uno de sus propios oleoductos submarinos.
El director general de la empresa estatal, Víctor Rodríguez Padilla, detalló en conferencia de prensa que el incidente ocurrió en un ducto de 36 pulgadas localizado en la zona de plataformas del activo Abkatún-Pol-Chuc, en la Sonda de Campeche. “No fue en una plataforma, sino en ese oleoducto donde se produjo la fuga”, explicó.
Según el funcionario, el derrame fue detectado inicialmente el 6 de febrero de 2026 como una gran mancha en el mar, pero fue minimizado internamente y clasificado como un “incidente menor” debido a fallas graves en los protocolos de reporte y en la cadena de información. “Algo falló en la forma en que nos enteramos de la magnitud real. De haberlo sabido a tiempo, habríamos actuado de inmediato”, reconoció Rodríguez Padilla.
Como consecuencia directa de estas omisiones, Pemex separó de sus cargos a tres funcionarios vinculados al área ambiental y de control de emergencias: el subdirector de Seguridad y Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos, y el líder de Derrames y Residuos. Los nombres de los responsables no fueron revelados mientras avanzan las investigaciones internas y penales.
Daños ambientales registrados
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que se rescataron 13 tortugas marinas contaminadas con hidrocarburos, de las cuales 12 murieron. No obstante, la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles García, enfatizó que “no se ha observado una muerte masiva de ninguna de las especies características del Golfo de México”.
El derrame afectó extensas zonas costeras de los estados de Veracruz, Tabasco y Campeche, con reportes de presencia de crudo en playas y ecosistemas marinos. Organizaciones civiles y análisis independientes de imágenes satelitales habían señalado desde marzo que el origen apuntaba a infraestructura de Pemex, desestimando en gran medida las primeras hipótesis oficiales sobre emanaciones naturales o descargas de buques.
Acciones legales y medidas correctivas
La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra quien resulte responsable. Paralelamente, el órgano interno de control de Pemex y la propia FGR continúan las indagatorias.
La empresa estatal aseguró que ya se encuentran en marcha operaciones de contención y limpieza, aunque no proporcionó cifras oficiales sobre el volumen total de hidrocarburo derramado ni una estimación completa de los daños ecológicos y económicos.
Pemex anunció una revisión exhaustiva de todos sus protocolos de detección, reporte y respuesta a emergencias ambientales para evitar que fallas similares vuelvan a ocurrir. Este caso se suma a una serie de incidentes relacionados con la infraestructura petrolera en el Golfo durante 2026, lo que ha generado preocupación entre comunidades pesqueras, ambientalistas y autoridades locales.
La admisión llega en un momento de creciente presión pública y de cuestionamientos sobre la transparencia de la paraestatal. Las investigaciones siguen abiertas y se espera que en las próximas semanas se den a conocer más detalles sobre las causas técnicas de la fuga y el alcance real del impacto.
Nota basada en la conferencia de prensa ofrecida por Pemex este 16 de abril de 2026 y en reportes coincidentes de fuentes oficiales.
