Zacatecas, 29 de marzo de 2026 – Mientras el gobierno federal celebra la autosuficiencia en frijol gracias a la producción récord de Zacatecas, miles de pequeños agricultores del estado viven una realidad muy distinta: venden su cosecha a 6 o 7 pesos el kilo a intermediarios (“coyotes”), cuando el programa oficial de Precios de Garantía ofrece 27 pesos por kilo. La diferencia ha generado denuncias de corrupción, favoritismo y exclusión sistemática en los centros de acopio de Alimentación para el Bienestar (antes Segalmex).
Zacatecas es el principal productor de frijol en México, con una cosecha que supera las 350 mil toneladas en el ciclo reciente. Sin embargo, el volumen autorizado inicialmente para el programa de acopio fue de alrededor de 80 mil toneladas (ampliado posteriormente a cerca de 96 mil), una cantidad que los productores consideran claramente insuficiente. De los más de 2 mil 160 millones de pesos destinados al programa, los campesinos aseguran que solo una fracción mínima llegó a los verdaderos productores, mientras el grueso del beneficio se concentró en manos de intermediarios.
Denuncias centrales: coyotaje y reglas que cambian
Productores organizados en el Frente Popular de Lucha de Zacatecas y la Coordinadora Nacional Plan de Ayala han documentado varias irregularidades:
-Rechazo arbitrario del frijol de pequeños productores por “impurezas” inexistentes, manipulación de básculas o cambios repentinos en los límites de entrega (de 15 a 5 toneladas por persona en algunos casos).
-Entrega irregular o acaparamiento de costales oficiales por parte de intermediarios y “pseudolíderes”.
-Favoritismo hacia grandes compradores que logran ingresar volúmenes masivos al precio garantizado, mientras los campesinos sin influencias deben malvender su producto.
-Presencia denunciada de grupos armados resguardando algunas bodegas y opacidad en los criterios de recepción.
Rodolfo Acuña, productor de Pánuco, señaló que el programa era necesario, pero se “vició desde el inicio” al permitir la participación de coyotes. Abraham Castro, otro vocero, estimó que de los recursos federales, solo unos 260 millones de pesos habrían llegado directamente al pequeño productor, dejando cerca de 1,900 millones en manos del “coyotaje y de operadores del programa”.
Uno de los funcionarios más señalados es Ángel Mario Olais Ávila, jefe de la Unidad Operativa de Alimentación para el Bienestar en la entidad. Los manifestantes exigen su destitución, una auditoría completa a los centros de acopio y que el gobierno estatal asuma mayor responsabilidad en la supervisión, algo que hasta ahora ha brillado por su ausencia según las organizaciones campesinas.
Protestas que no paran
Desde mediados de marzo de 2026, los productores han mantenido movilizaciones intensas: bloqueos con tractores en carreteras y vialidades, plantones frente al Palacio de Gobierno, toma de la tribuna del Congreso local e incluso ingresos a las oficinas de Alimentación para el Bienestar buscando diálogo con Olais (quien en varias ocasiones no se encontraba).
Las demandas son claras: ampliación real del volumen de acopio, entrega prioritaria de costales a productores registrados, auditoría transparente y pagos directos a los agricultores para eliminar intermediarios.
La respuesta oficial
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido el problema de los precios bajos en el mercado y anunció que, tras Semana Santa, la directora de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores, regresará a Zacatecas para reunirse con el gobernador David Monreal y presentar una propuesta de ampliación. Sheinbaum destacó que el programa pasó de apoyar a 40 mil productores en 2025 a 96 mil este año y que Zacatecas fue clave para lograr la autosuficiencia nacional en frijol. También se inauguró una planta cribadora y embolsadora en Sombrerete.
Sin embargo, durante el evento este sábado 28 en el estado, tanto Sheinbaum como el gobernador Monreal enfrentaron abucheos y reclamos directos de productores inconformes, quienes consideran que las medidas anunciadas siguen siendo insuficientes y no resuelven las irregularidades en el terreno.
El gobernador Monreal ha sido criticado por la oposición y algunos sectores del campo por no haber supervisado adecuadamente los centros de acopio, aunque su administración defiende que el programa es federal y que se han buscado acuerdos para bajar costos de costales y agilizar pagos.
Un problema estructural
Más allá de las denuncias puntuales, el caso del frijol en Zacatecas evidencia problemas crónicos del campo mexicano: dependencia de intermediarios, falta de infraestructura de almacenamiento propia, volatilidad de precios y la dificultad para que los apoyos federales lleguen realmente a los pequeños productores sin “filtros” locales.
Mientras el frijol de los campesinos se vende barato o se queda sin comprador, en las tiendas el kilo puede llegar a costar hasta 70 pesos. Esa brecha —entre lo que recibe quien siembra y lo que paga el consumidor— resume la frustración que hoy mueve las protestas en las calles de Zacatecas.
El conflicto permanece abierto. Los productores advierten que, sin una solución pronta y transparente, la crisis se profundizará en el próximo ciclo agrícola, afectando la economía de decenas de miles de familias rurales en uno de los estados más importantes para la producción de frijol en el país.
