11 de marzo de 2026 – El ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, declaró este miércoles que su país no participará bajo ninguna circunstancia en la Copa Mundial de la FIFA 2026, programada para disputarse en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio. La decisión se produce en medio de un conflicto regional desatado por ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, que resultaron en la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, hace casi dos semanas.
“Considerando que este régimen corrupto ha asesinado a nuestro líder, bajo ninguna circunstancia podemos participar en el Mundial”, afirmó Donyamali en una entrevista con la televisión estatal iraní. El funcionario agregó que “nuestros niños no están seguros y, fundamentalmente, no existen las condiciones para una participación”. Además, denunció que “acciones maliciosas” han impuesto “dos guerras en ocho o nueve meses”, con miles de muertos y mártires entre la población iraní.
Irán, que clasificó al torneo tras una sólida campaña en las eliminatorias asiáticas, quedó encuadrado en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. Los tres partidos de la fase de grupos estaban programados en territorio estadounidense: dos en Los Ángeles y uno en Seattle. Esta circunstancia agrava la posición iraní, ya que el país coanfitrión del Mundial —Estados Unidos— es uno de los actores principales en el actual conflicto armado.
La ausencia de Irán ya se hizo notar la semana pasada en una cumbre de planificación de la FIFA para equipos participantes, realizada en Atlanta, donde fue la única selección que no asistió. Reuters contactó a la FIFA para obtener comentarios, pero hasta el momento no ha habido respuesta oficial del organismo rector del fútbol mundial.
El anuncio del ministro de Deportes llega tras declaraciones previas del presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, quien a inicios de marzo había expresado dudas sobre la viabilidad de competir en suelo estadounidense tras el inicio de las hostilidades. El conflicto, que escaló con bombardeos masivos a instalaciones militares y de liderazgo iraní a finales de febrero, ha provocado una guerra regional en el Golfo Pérsico, con retaliaciones iraníes contra objetivos israelíes y estadounidenses, ataques a buques en el Estrecho de Ormuz y un impacto significativo en la estabilidad del Medio Oriente.
La sucesión en el liderazgo iraní también genera incertidumbre: tras la muerte de Jamenei, su hijo Mojtaba asumió como nuevo líder supremo, aunque reportes indican que resultó herido en los mismos ataques y no ha aparecido públicamente desde entonces.
Expertos consultados por diversas agencias indican que la no participación de Irán podría derivar en la reasignación de su plaza dentro de la confederación asiática (AFC), aunque la FIFA aún no ha detallado protocolos para un retiro por razones geopolíticas en un torneo de esta magnitud. El evento, que será el primero con 48 equipos en la historia, enfrenta ahora uno de sus mayores desafíos logísticos y políticos a poco más de tres meses de su inicio.
Mientras tanto, el conflicto continúa activo, con intercambios de fuego y amenazas de escalada que mantienen en vilo a la comunidad internacional. La declaración de Donyamali representa el posicionamiento más firme hasta ahora de las autoridades iraníes respecto al Mundial, y podría marcar un precedente en la intersección entre deporte y geopolítica en un contexto de guerra abierta.
