Seis años después de declarar que la mayoría de los periódicos “estaban acabados” y vender toda su cartera de medios regionales, Warren Buffett —o su sucesor— ha decidido apostar nuevamente por la prensa. Berkshire Hathaway reveló una nueva posición de 351,7 millones de dólares en The New York Times Company, equivalente a unos 5,07 millones de acciones (aproximadamente el 3% del capital), según el formulario 13F del cuarto trimestre de 2025 presentado ante la SEC.
La inversión llega en el último trimestre con Buffett como director ejecutivo, antes de que Greg Abel asumiera el cargo a principios de 2026, y marca un regreso simbólico al sector mediático. En 2020, Buffett había liquidado docenas de diarios locales argumentando que la industria regional carecía de futuro ante el colapso de la publicidad impresa y la migración masiva de lectores al entorno digital. Sin embargo, siempre dejó una puerta abierta: las grandes marcas nacionales con modelos de suscripción sólidos y capacidad de transformación digital podrían escapar de esa sentencia.
The New York Times encaja exactamente en esa excepción. Lejos de ser solo un periódico tradicional, hoy es una plataforma de suscripciones digitales diversificada y en pleno crecimiento. A fines de 2025 superaba los 12,8 millones de suscriptores (más de 12 millones digitales), impulsados por productos como Wordle, la adquisición de The Athletic, podcasts, newsletters, cocina, juegos y periodismo de investigación de alto nivel. En 2025 sumó 1,4 millones de suscriptores netos y superó los 2.000 millones de dólares en ingresos digitales, con un crecimiento anual de suscripciones cercano al 14%.
Este modelo contrasta con la crisis que aún afecta a la prensa en general: mientras la mayoría de los medios locales y regionales siguen perdiendo circulación impresa y publicidad (capturada casi en su totalidad por Google y Meta), las cabeceras nacionales premium con paywall efectivo han logrado monetizar audiencias leales y diversificar ingresos. The New York Times se ha convertido en el caso de estudio más exitoso de esta reinvención.
El mercado recibió la noticia como un respaldo: las acciones de NYT subieron cerca del 1% el 18 de febrero de 2026 y acumulan una revalorización del 52% en los últimos 12 meses. Aun así, dentro del portafolio de Berkshire (valorado en unos 274.000 millones de dólares en acciones públicas), la posición en NYT es modesta —la 29.ª de 41 tenencias— y no implica control ni activismo.
El mismo 13F mostró continuidad en la estrategia reciente: recorte del 4,3% en Apple (aún su mayor posición, con 61.960 millones de dólares), venta de 50 millones de acciones de Bank of America y aumento en Chevron (sumando 8 millones de acciones, superando los 130 millones en total).
La entrada en The New York Times cierra de forma poética la etapa de Buffett como CEO: de repartir diarios en su infancia a poseerlos, venderlos al considerarlos obsoletos y, finalmente, volver a invertir en el ejemplo más claro de que el periodismo de calidad, cuando se reinventa como negocio digital de suscripciones, puede tener un futuro rentable. Queda por saber si la decisión fue del propio Buffett o ya de la nueva generación, pero el mensaje es claro: no toda la prensa está acabada. Algunas marcas están más vivas que nunca.
