Bahía de Banderas, Nayarit – 21 de febrero de 2026 – Familiares de las víctimas y comunidades costeras de Nayarit reportan que ocho de los 11 hombres muertos en tres ataques militares ejecutados por Estados Unidos el 16 de febrero de 2026 eran originarios del municipio de Bahía de Banderas. Las autoridades mexicanas y estadounidenses no han confirmado oficialmente estas identidades.
De acuerdo con el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear llevó a cabo tres “ataques cinéticos letales” contra embarcaciones que, según su inteligencia, eran operadas por organizaciones designadas como terroristas y transitaban por rutas conocidas de narcotráfico en el Pacífico Oriental y el Caribe.
El comunicado oficial, difundido el 17 de febrero en redes sociales, detalla: cuatro personas murieron en la primera embarcación en el Pacífico Oriental, cuatro en la segunda también en el Pacífico Oriental y tres en la tercera en el Caribe. Todos los fallecidos fueron descritos como “narcoterroristas hombres”. Ningún militar estadounidense resultó herido.
Fuentes citadas por medios nayaritas y nacionales, incluyendo testimonios de familiares, identifican a ocho de las víctimas como residentes de Bahía de Banderas: siete de la comunidad de Cruz de Huanacaxtle y uno de Corral del Risco. Los nombres reportados son Edgar “N”, Diego “N”, Pedro Adrián “N”, Luis Carlos “N”, Carlos “N”, Abel “N”, José Francisco “N” y Braulio “N” (este último de Corral del Risco).
Ante la imposibilidad de recuperar los cuerpos en alta mar —debido a la naturaleza de los ataques y la ubicación en aguas internacionales—, familiares y vecinos de las comunidades afectadas realizaron misas y homenajes simbólicos el 19 de febrero de 2026.
Estos incidentes forman parte de la Operación Southern Spear, iniciada en septiembre de 2025 bajo la administración Trump, que ha intensificado el uso de fuerza letal contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico. Reportes internacionales indican que, hasta mediados de febrero de 2026, se han registrado más de 40 ataques con un saldo acumulado de al menos 145 fallecidos (cifra que ha aumentado con operaciones posteriores, como una el 20 de febrero que dejó tres muertos adicionales).
Hasta el momento, ni la Secretaría de Relaciones Exteriores ni la Secretaría de Marina de México han emitido pronunciamientos oficiales sobre las identidades de los fallecidos o el incidente específico del 16 de febrero. El gobierno estadounidense mantiene que las acciones se basan en inteligencia que vincula las embarcaciones a operaciones de narcotráfico y organizaciones terroristas designadas, aunque no ha divulgado evidencia pública detallada sobre la carga o las organizaciones involucradas.
En comunidades como Cruz de Huanacaxtle y Corral del Risco, el suceso ha generado dolor y cuestionamientos sobre las implicaciones de estas operaciones en alta mar, donde las lanchas suelen ser utilizadas por pescadores locales o en actividades ilícitas. Este caso resalta la compleja intersección entre el combate al narcotráfico internacional y el impacto en poblaciones costeras mexicanas.
