La munición de Lake City, producida para uso militar estadounidense, termina contrabandeada en México y permite a grupos delictivos superar en potencia de fuego a policías y fuerzas armadas
Ciudad de México, 11 de febrero de 2026 — Una investigación conjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y The New York Times, publicada el 7 de febrero de 2026, expone cómo munición calibre .50 fabricada en la Lake City Army Ammunition Plant —una instalación propiedad del gobierno de Estados Unidos y el mayor productor de cartuchos para el ejército estadounidense— ha llegado a manos de cárteles mexicanos a través del mercado civil legal en EE.UU. y posterior contrabando por la frontera.
La planta, ubicada en las afueras de Kansas City, Misuri, y operada por contratistas privados (como ATK, Northrop Grumman y actualmente Olin Winchester), suministra munición tanto al ejército como al mercado comercial para reducir costos al contribuyente estadounidense en alrededor de 50 millones de dólares anuales, según un portavoz del ejército citado en el reportaje.
Los autores —Ben Dooley, Isabella Cota y Emiliano Rodríguez Mega— detallan que, pese a la prohibición congresional de 2000 sobre la venta directa de munición perforante calibre .50 a civiles, los cartuchos estándar (“ball rounds”) y componentes (incluidas versiones incendiarias perforantes) han ingresado al mercado minorista. Al menos 16 minoristas en línea han vendido este tipo de munición o componentes de Lake City, según el conteo del ICIJ y el Times.
Incidentes documentados y testimonios
El reportaje destaca varios casos concretos donde se recuperaron casquillos marcados con “L.C.” (Lake City):
- El 30 de noviembre de 2019, en Villa Unión, Coahuila, un convoy del Cártel del Noreste (CDN) atacó el ayuntamiento con ametralladoras pesadas y rifles calibre .50. Murieron 4 policías, 2 civiles y 19 sicarios. Los investigadores recolectaron al menos 45 casquillos de Lake City. El periodista local Luis Manzano describió el estruendo: “Hasta se cimbraba el piso”.
- El 14 de octubre de 2019, en Michoacán, el Cártel Jalisco Nueva Generación emboscó a policías, matando a 13 agentes —entre ellos Edder Paul Negrete Trejo—. Su viuda, Brenda Aparicio Villegas, afirmó: “No tuvieron ninguna oportunidad frente a los rifles calibre .50 del cártel”. Casquillos de Lake City fueron hallados en la escena.
- En 2024, un ataque con balas incendiarias perforantes de Lake City perforó un vehículo blindado policial, matando a un elemento e hiriendo a tres. El entonces secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, declaró: “El blindaje con el que contamos no puede proteger a nuestro personal de este tipo de penetración”.
Chris Demlein, exagente de la ATF, explicó que el calibre .50 “inclina la balanza” al permitir ataques a más de 1.5 km de distancia.
Datos de incautaciones
Desde 2012, la ATF incautó más de 40.370 cartuchos calibre .50 en estados fronterizos con México; aproximadamente un tercio provenían de Lake City, la mayor proporción entre fabricantes. Entre 2019 y 2024, las incautaciones superaron los 36.000 cartuchos, con un tercio de Lake City, y aduanas decomisaron casi 21.400, incluyendo 2.850 incendiarias perforantes.
En un operativo de 2022 contra una red que abastecía al Cártel Jalisco, se incautaron 10.210 balas incendiarias perforantes marcadas Lake City.
El exalcalde de Villa Unión, Sergio Cárdenas, resumió: “Los narcotraficantes consiguen las mejores armas de Estados Unidos”.
Reacciones y contexto posterior
Tras la publicación, el secretario de Defensa mexicano, general Ricardo Trevilla Trejo, informó el 10 de febrero de 2026 que, desde 2012, se han incautado alrededor de 137.000 cartuchos calibre .50, de los cuales el 47% proceden de Lake City y se vendían en armerías del sur de EE.UU.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el gobierno revisará el ingreso de esta munición y buscará diálogo con EE.UU. para frenar el flujo.
El ejército estadounidense enfatizó que los contratistas deben cumplir normas federales, aunque no respondió en detalle sobre el uso por cárteles. Minoristas como Vasily Campbell dejaron de venderla al sospechar su destino.
La investigación subraya que, aunque el mercado civil en EE.UU. es reducido por el alto costo de los rifles, los cárteles pagan precios premium por esta munición que les otorga ventaja militar frente a las fuerzas del orden mexicanas.
