25 de enero de 2026
Una monstruosa tormenta invernal, bautizada como Winter Storm Fern por The Weather Channel, se extiende este domingo sobre más de 30 estados de Estados Unidos, desde las Grandes Llanuras hasta el Noreste, dejando un rastro de caos: hielo destructivo, nevadas intensas, temperaturas peligrosamente bajas y cortes masivos de energía.
Según los últimos reportes del National Weather Service y las compañías eléctricas, más de 730.000 hogares y negocios permanecen sin suministro eléctrico a media mañana del domingo, con los mayores impactos concentrados en el Sur y el Sureste (Texas, Oklahoma, Arkansas, Tennessee y partes de los Apalaches), donde el hielo acumulado ha derribado líneas de transmisión y árboles. En algunos condados de Oklahoma y Texas, los apagones superan las 100.000 viviendas por estado. Las autoridades advierten que la cifra podría seguir aumentando conforme la tormenta avanza hacia el Noreste.
El sector aéreo registra uno de los días más catastróficos desde la pandemia: más de 10.000 vuelos han sido cancelados o retrasados significativamente solo este domingo, según datos en tiempo real de FlightAware. La suma desde el viernes ya supera los 13.000-15.000 vuelos afectados en todo el país. Aeropuertos clave como Dallas-Fort Worth (más de 1.000 cancelaciones), Ronald Reagan Washington National (prácticamente todos los vuelos cancelados), Chicago O’Hare, Atlanta y Nueva York (JFK y LaGuardia) operan con interrupciones masivas. Expertos señalan que esta es la mayor cifra de cancelaciones en un solo día desde los peores momentos de 2020-2021.
La tormenta combina varios elementos letales: una masa de aire ártico que ha empujado temperaturas bajo cero (con sensación térmica de -20 °C o menos en varios estados), una extensa banda de precipitación que alterna nieve pesada (acumulados de 15-45 cm en el Medio Oeste y Noreste) con hielo traicionero (hasta 2-3 cm en zonas del Sur). El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas de tormenta invernal, ventisca y frío extremo para casi 200 millones de personas —aproximadamente dos tercios de la población estadounidense—.
Gobernadores de al menos 24 estados han declarado emergencia, activando refugios, equipos de emergencia y restricciones de tránsito en carreteras interestatales. En ciudades como Oklahoma City, Nashville, Memphis y partes de los Apalaches, el hielo ha convertido calles y autopistas en pistas de patinaje; decenas de accidentes múltiples ya se reportan.
