Madrid, 19 de enero de 2026 – Más de 6.000 jóvenes llenaron el pasado sábado el Palacio Vistalegre Arena en un evento que ha marcado un hito en la búsqueda colectiva de sentido entre la generación actual. Bajo el nombre “El Despertar”, organizado por la asociación sin ánimo de lucro It’s Time to Think, este macroencuentro se presentó oficialmente como aconfesional, pero en la práctica se convirtió en una potente llamada a la trascendencia, al silencio interior y a la fe como antídoto contra la apatía, el ruido digital y la fragmentación social.
El Palacio Vistalegre, antiguo coso taurino reconvertido en arena multifuncional, vibró durante más de siete horas con una programación dividida en bloques temáticos que combinaron ponencias, debates intensos, música en vivo y un ambiente festivo que sorprendió incluso a los organizadores. Lo que comenzó hace cuatro años como pequeños diálogos llamados Thinkglaos (charlas de 18 minutos seguidas de debate abierto) en Madrid ha escalado hasta convertirse en un movimiento que ya opera en cerca de 30 ciudades españolas y varios países de América Latina.
Entre los ponentes más aplaudidos destacaron figuras de peso intelectual y espiritual: el sacerdote francés Jacques Philippe, autor de libros de gran difusión sobre interioridad, abrió el evento insistiendo en que “el silencio es el lugar de las revelaciones” y que solo en la paz interior —alimentada por un “amor infinito”— se puede escapar de la inmediatez y el ruido constante de las pantallas. Su intervención marcó el tono: huir del bullicio digital para escuchar la voz profunda que muchos jóvenes dicen haber perdido.
Posteriormente, periodistas y escritores como Juan Soto Ivars, Jano García y Ana Iris Simón abordaron la crisis de los vínculos familiares y sociales, invitando a valorar “lo que nos ha sido dado” por encima de lo meramente elegido. En otro bloque, el filósofo Fabrice Hadjadj, junto al economista Antonini de Jiménez y el escritor Juan Manuel de Prada, reivindicaron el trabajo digno como una forma de “caballería” al servicio del hogar y la familia, en un contexto de precariedad y falta de horizontes para muchos asistentes.
El cierre, a cargo de René ZZ (influencer convertido al catolicismo), Sarab Rey (perspectiva evangélica) y Pedro Herrero, fue particularmente emotivo. René ZZ, improvisando según él mismo explicó “entregado al Espíritu Santo”, resumió el mensaje central del día: “Nada, salvo Dios, colma el vacío interior y concede la verdadera felicidad”. Miles de móviles apagados (por expresa petición de los organizadores) y un público entregado convirtieron el recinto en un espacio de introspección colectiva inusual en la era de la hiperconexión.
Aunque algunos medios como EL PAÍS lo han enmarcado como una expresión del “nuevo conservadurismo joven” que crece al margen de los partidos tradicionales, los impulsores de It’s Time to Think insisten en que el objetivo es “romper la polarización” y fomentar el “pensamiento libre” desde el diálogo honesto y sin etiquetas previas. Con entradas agotadas y ampliación de aforo de última hora, el éxito de “El Despertar” evidencia un hambre real entre los jóvenes por conversaciones profundas sobre propósito, familia, trabajo y trascendencia en un mundo que, paradójicamente, les ofrece todo menos respuestas duraderas.
Madrid fue testigo de algo más que un evento: fue el síntoma visible de un despertar generacional que, con o sin etiquetas políticas o religiosas, ya no se conforma con el letargo digital.
