Cuando los Nobel rimen con el poder
Ciudad de México, 19 de enero de 2026
“La historia no se repite, pero a menudo rima”, decía Mark Twain.
La decisión de Corina Machado de ceder simbólicamente su Nobel de la Paz 2025 a Donald Trump ha generado rechazo en gran parte del mundo académico y de derechos humanos. El gesto recuerda un precedente sombrío: en 1943, el Nobel de Literatura Knut Hamsun entregó su medalla a Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi.
Hamsun, admirador confeso de Hitler y defensor de ideas supremacistas, pagó caro su gesto: tras la guerra fue procesado, multado y quedó marcado como colaborador intelectual del régimen.
Aunque los contextos son distintos —Machado busca apoyo geopolítico contra una dictadura, mientras Hamsun abrazó ideológicamente el nazismo—, la imagen de un Nobel colocado (aunque sea simbólicamente) en manos de una figura tan polarizante como Trump incomoda profundamente.
Dos laureados, dos entregas, dos ecos históricos que resuenan con fuerza.
